La suspensión de los vuelos por parte de Pacífica Travel, por el mal estado en el que se encuentra el Aeródromo Los Pozos de San Gil, pone en riesgo la conectividad aérea en el sur de Santander. El empresario denuncia que no hay voluntad política.

Un fuerte golpe recibió el Aeródromo Los Pozos de San Gil con el anuncio de la suspensión momentánea de los vuelos por parte de la empresa Pacífica Travel, la única que operaba desde la terminal aérea y que con la llegada del primer vuelo el 8 de septiembre de 2023 se convirtió en la esperanza del sector turístico y empresarial de las provincias del sur de Santander de mejorar la conectividad y competitividad del destino.

Los vuelos a Medellín y Bogotá de lunes y viernes se suspendieron hace 15 días por una razón fundamental: la falta de garantías en la operación de la terminal de pasajeros y en el manejo de seguridad de la pista, informó el capital Rubén Darío Lesmez, gerente general de Pacífica Travel.

El vocero empresarial dijo que se requieren requisitos mínimos para el usuario y el aeródromo no los cumple. Además, dijo que falta de interés de los administradores y la Alcaldía de San Gil: “No hay voluntad y así es muy difícil”.

Lesmez explicó que desde la empresa están en disposición de ayudar con lo necesario a los administradores, como lo hacen en otras zonas del país, pero en este caso no se ha visto ni siquiera la disposición de sentarse a dialogar y llegar a acuerdos.

Cuando habla de garantías, el capitán se refiere a las condiciones de mantenimiento de la infraestructura de la terminal de pasajeros, tales como baños, el apoyo en tierra, el manejo de seguridad de la pista y el funcionamiento de los elementos de ayuda a los pilotos, en este caso, la cabina meteorológica.

La salida repentina de Pacífica Travel, que se aclara no es definitiva porque en los próximos días los voceros de la empresa esperan reunirse con los gremios de la región, deja al aeródromo en un limbo, porque sin vuelos ni soluciones a la vista puede convertirse en otro elefante blanco.

En cualquier caso, la aerolínea tiene como objetivo ser la que conecte a las regiones santandereanas y, si no es San Gil, buscarán otro aeródromo en la región.

¿Y el mantenimiento?

Ante las quejas por el presunto abandono en que se encontraba la terminal de pasajeros, una visita de esta redacción al lugar permitió evidenciar varias falencias.

La más notoria, sin duda, son las humedades en los techos y la falta de aseo, con grandes telarañas en los diferentes espacios y tierra en las salas.

A esto se suma que el servicio de agua debe ser habilitado con las llaves de paso en cada baño cuando se van a usar, pues hay una supuesta fuga en la planta o bomba de agua que lleva el líquido desde los tanques.

El alcalde de San Gil, Edgar Orlando Pinzón, se negó a responder preguntas sobre el tema, dejando el mensaje con uno de sus funcionarios de que solo hasta la visita de la Secretaría de Infraestructura local se pronunciarían.

Una pérdida para todos

Muy preocupado por todo lo que está pasando, Edgar Lesmez Rodríguez, presidente de la junta directiva de Fenalco Sur de Santander, expresó que el aeródromo es un proyecto que se ha venido construyendo durante años entre todos, sin colores ni distingos políticos, y lo sucedido en los últimos meses es “lamentable”.

Para el líder gremial, cualquier freno al desarrollo de Los Pozos genera un impacto directo en las expectativas de los empresarios del turismo, del sector productivo y, en general, de toda una ciudadanía que exige una mayor y mejor conectividad.

“La administración municipal debe mantener el trabajo de muchos años con las instituciones y la personas, no es momento de excluir, es de sumar esfuerzos y eso es lo que no ha ocurrido (…) No podemos permitir que este sea un proyecto fallido”, expresó el vocero de Fenalco, recordando que en este momento el aeropuerto es del municipio y es muy difícil sumarse si el alcalde no convoca ni genera los espacios.

Más dudas que certezas

La realidad del aeródromo Los Pozos genera incertidumbre en el sector productivo de la región y pone en riesgo la gran inversión hasta ahora realizada.

En abril de 2023, con la entrega de la terminal de pasajeros tras una inversión de $9.163 millones, se completó un tridente de proyectos de infraestructura que iniciaron con la construcción de una pista moderna en 2018 con una asignación presupuestal de $14.300 millones de la Aerocivil y continuó en 2019 con la pavimentación de los 4,5 kilómetros de la vía que hacían falta por intervenir entre San Gil y el aeródromo.

En ese proyecto los recursos llegaron a los $10.491 millones, provenientes de Enterritorio y el Departamento Nacional de Planeación.

La tarea heredada de Pinzón y su equipo era entonces garantizar la operación aérea y decidir si entregaba la operación del aeropuerto a un tercero, bajo la figura de economía mixta o cualquier otra, una tarea que el mismo mandatario advirtió era necesaria porque el municipio no tiene la capacidad de inversión ni administrativa para asumirlo, pero de la que aún no se conoce ninguna decisión.

Sobre este punto estarían nuevamente tocando puertas con la Aerocivil, sin embargo, sería un tema apenas naciente.

Es preciso recordar que a inicios de este año este medio denunció que la sobretasa aeroportuaria en el aeródromo no se cobró durante varias semanas porque la administración municipal no había contratado ni designado a nadie para tal fin.

Adicionalmente también quedó en el aire la posible llegada de empresas comerciales como Clic o Satena, procesos que en medio del actual panorama podrían perderse entre las nubes, al igual que Los Pozos.

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