Análisis: lo que juega a favor y en contra de Egan en la crono final

El Giro de Italia termina este domingo, con una jornada al reloj de 30 km

Seguro que nadie se perderá la etapa contrarreloj de 30 kilómetros, que será el colofón de un Giro de Italia 2021 inolvidable para Colombia, pues uno de sus hijos, nacido hace 24 años, será el gran protagonista del día: Egan Arley Bernal.

Es claro que nada está ganado y que habrá que pedalear la distancia en una lucha contra el reloj para celebrar, pero Bernal llega cómodo a esta jornada, mucho más recuperado que sus rivales y, lo más importante, con una diferencia que puede manejar.

La jornada de ayer, de 164 km, con tres premios de montaña de primera categoría, el último en la meta, dejó las cosas claras en un Giro que, como se pensaba desde el principio, llegaría al último día con una general liquidada.

Fue una fracción difícil, con lluvia, frío, piso mojado, nieve al lado y lado de la carretera y ataques por doquier. Damiano Caruso se fue en el descenso después del primer premio de montaña y comenzó la batalla.

Una vez más, con inteligencia, cabeza fría, dejando atrás las sensaciones, Ineos y Bernal trabajaron a la defensiva, como ha sido normal en la última semana del Giro.

Nunca la diferencia superó el minuto, la manejaron bien, a tal punto que Egan llegó a la meta a solo 24 s del italiano, que a sus 33 años firma su mejor actuación en una grande.

Egan Bernal

Ineos ha corrido de una forma extraordinaria. Primero fue Jonathan Castroviejo, luego Daniel Martínez  y, finalmente, el líder, la escalera perfecta en las jornadas finales de la prueba.

Así se han encargado de ahorrar fuerzas, hacer que los rivales trabajaran y perder solo segundos, no minutos, para conservar las diferencias, que los hacen llegar al último día de una forma tranquila.

El trabajo de ayer fue el mismo de los últimos días. Un control absoluto, midiendo la distancia, la diferencia, poniendo un paso fuerte, seguro, con el fin de que el tiempo entre los fugados y el lote no se incremente demasiado.

Impecable, una labor que raya en el perfeccionismo, todo fríamente calculado, como diría el comediante mexicano.

Bernal, al final, dijo que vio peligrar el liderato, en el día más complicado de la carrera.
“Ha sido el momento más complicado. He sentido que mi camiseta rosada estaba en
peligro”, dijo.

No podía esforzarme al máximo porque a la crono le tengo respeto.

Y agregó: “He visto la diferencia aumentar, 20, 30, 45 segundos y por delante estaba el segundo en la general. Afortunadamente, el equipo ha controlado perfectamente y se lo agradezco”. Y no es para menos.

La crono de 30 km es larga, llana, pero ni Caruso ni Yates son Tadej Pogacar o Primoz Roglic, no son especialistas, no son los ciclistas que pueden meterles, fácilmente, dos y más minutos a los demás.

Es más, con lo visto en las etapas finales, Bernal llega en mejores condiciones que ellos dos, porque no ha gastado tanto como ellos. El británico pagó ayer ese esfuerzo, y hoy el corredor del Bahrain puede tener el mismo problema, mientras que Egan llega con más tanque de reserva para un mejor remate.

¿Y el rival?

En las cuentas, Caruso es mejor que Egan al reloj, pero no por mucho. Se han enfrentado cuatro veces y el italiano le ha ganado en dos, pero no por mucha diferencia (ver recuadro).

Caruso, su equipo y demás deben estar más que contentos. La actuación hasta hoy les ha salido perfecta. Con la caída y el retiro de Mikel Landa, los papales mojaron, pero se encontraron con un Caruso que aguantó a rueda y se coló en una general a la que no había sido invitado.

Nadie lo tenía en los planes, ni él mismo, por eso la victoria de etapa y el podio es como si hubiese ganado el Giro. Y todo eso lo ha conseguido a sus 33 años, después de cinco participaciones. Egan es la primera vez en la prueba italiana.

“Ha sido un día mágico. Sabía que era un día muy importante para mí. Para confirmar el podio e intentar conservar el segundo puesto”, indicó.

No creo que hagan cuentas. Saben en los equipos que sacarle más de cuatro segundos por kilómetro a Egan no es imposible, pero sí difícil. Hablamos de Caruso, porque Yates está liquidado en el esfuerzo.

Hay que alistarse para un 30 de mayo memorable, inolvidable. Será otra de esas jornadas en la que el país se olvidará de los problemas por unos momentos y celebrará otra gesta de un ciclista, en este caso de Cundinamarca, que va camino a ser leyenda.

Egan Bernal está a 30 kilómetros de la gloria, de una felicidad que ya se encargó de regalarle al país Nairo Quintana en el Giro del 2014, cuando recibió la camiseta rosada que llevaba la palabra ‘campeón’.

Compartir en
Share

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *