Varios ciudadanos denuncian demoras en la asignación de citas médicas en el Hospital Local del Norte. ¿Qué es lo que está ocurriendo en ese centro asistencial?

Efraín, un hombre de 71 años y residente en el barrio Kennedy, llegó hace unos días al Hospital Local del Norte con papeles en mano y portando un tapabocas, dado su delicado estado de salud. Lleva más de un mes esperando que le agenden una consulta por un dolor persistente en la garganta que le quita el sueño y le impide vivir con normalidad.

“Ya no sé a quién más acudir. Llamo a la EPS, me dicen que espere, que pronto me llaman, pero nada. Mientras tanto, el dolor sigue ahí, como una amenaza”, cuenta con resignación.

Dice que ha ido tres veces al centro asistencial, pero cada vez sale con excusas y promesas sin fecha: “Uno no viene a pasear, viene porque se siente mal. ¿Será que toca caerse en la puerta del hospital para que lo vean?”.

No es el único que vive este tipo de drama. De hecho, con un niño de cuatro años en brazos y lágrimas de frustración, doña Gloria abandonó ese centro asistencial tras recibir una negativa para su consulta médica: “Vengo con dolor y me mandan para la otra semana”, reclamó esta vecina del barrio Los Colorados, reflejando la indignación de decenas de usuarios que cada día enfrentan un muro para acceder a atención médica básica.

Reiteramos que las denuncias de Efraín y Gloria no son aisladas. A diario, la sala de espera del centro asistencial se desborda de personas que buscan desde una valoración pediátrica hasta una consulta prioritaria. Muchos se marchan sin atención, con una nueva fecha en la mano que, en muchos casos, no se ajusta a la urgencia de sus dolencias.

“Tenía una fiebre y me dijeron que no había disponibilidad. Me tocó llevar a mi hija a un centro privado y pagar por algo que debería estar cubierto”, relató Andrés Castellanos, padre de familia y residente en el barrio San Cristóbal.

Testimonios similares abundan en los pasillos del hospital, donde la inconformidad se palpa y el malestar crece.

El drama se agrava por la falta de una respuesta eficaz de las entidades responsables. Aunque el hospital cuenta con médicos y capacidad instalada para ampliar su cobertura, las limitaciones en la atención, según la gerencia del Instituto de Salud de Bucaramanga, Isabú, obedecen a restricciones impuestas por las Empresas Promotoras de Salud, EPS.

“Estamos en la obligación de atender lo que las EPS autorizan. Si el usuario no tiene una orden aprobada o la EPS no permite la atención, nos vemos impedidos de actuar”, afirmó Hernán Zárate, titular del Isabú.

Ciudadanos reportan demoras en atención médica en hospital de Bucaramanga (Foto: Marco Valencia/ VANGUARDIA)Ciudadanos reportan demoras en atención médica en hospital de Bucaramanga (Foto: Marco Valencia/ VANGUARDIA)

Según explicó, desde abril pasado la congestión en urgencias ha aumentado. Atribuyó el colapso al ingreso de pacientes con dolencias que deberían ser tratadas en consulta externa, además de la tramitología de las EPS en la asignación de citas.

La no autogestión de consultas con Nueva EPS está afectando a más de 50 mil usuarios del norte de la ciudad”, explicó Zárate.

Aunque pidió a la comunidad hacer un uso racional del servicio y recordó la existencia de 24 sedes médicas en la ciudad, su llamado contrasta con la experiencia de quienes, aun siguiendo el conducto regular, terminan sin atención.

En barrios como María Paz, Olas Altas, Olas Bajas, Lizcano, Villa Rosa, Villa Helena, El Mirador, Los Ángeles, Los Colorados y Kennedy, entre otros de las comunas 1 y 2, la sensación es de abandono en el tema de las consultas.

La salud se posterga y, con ella, se pierde también la confianza en un sistema que, en lugar de aliviar, prolonga el sufrimiento.

Mientras las EPS y las autoridades de salud se responsabilizan mutuamente, los ciudadanos siguen a la espera de una respuesta concreta y, sobre todo, de una atención oportuna.

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