Ya se volvió habitual que los recogebolas intervengan en los partidos del fútbol profesional colombiano

Los procesos de formación en las divisiones menores del fútbol colombiano están en el ojo del huracán, luego de la acción que protagonizó un recogebolas en el partido entre Atlético Huila y La Equidad, en donde lanzó un balón cuando el jugador ‘asegurador’ se disponía a marcar el gol

En la más reciente final del balompié nacional, entre Millonarios y Atlético Nacional, otro recogebolas le escondió al portero ‘verdolaga’, Kevin Mier, una toalla donde figuraban las indicaciones de cómo ejecutaban los penaltis los jugadores del club ‘azul’.

También, históricamente se han presentado casos donde los recogebolas tardan en llevar el balón cuando su equipo va ganando o evitan que el balón tome destino de red.

Este tipo de acciones, curiosamente, son aclamadas por los aficionados, dejando un manto de dudas en las maneras correctas de competir y educar a los jóvenes, porque hay que aclarar que estos recogebolas, en su mayoría, integran las denominadas fuerzas básicas de los equipos.

Frente a esta situación, Vanguardia consultó con dos especialistas en la formación de futbolistas y los trabajos en las divisiones menores, quienes dejaron sentada su posición.

Nelson Reyes, quien maneja las divisiones menores en el Junior de Barranquilla, indicó, al respecto, que «es una muestra de la doble moral que se vive en el país; un recogebolas es un chico de las divisiones menores, en la semana se le habla de valores y en el partido que haga trampa»

El entrenador agregó que «nada justifica, es trampa y la trampa se debe señalar y sancionar. Eso depende de la política de formación de los clubes, en la semana mientras entrena se le habla del juego limpio y ya cuando está de recogebolas se le ordena lo contrario y se refunden los valores».

Por su parte, Víctor Hugo González, del Club Nantes, que ha formado a varios futbolistas profesionales, entre ellos Daniel Mantilla y Yoreli Rincón, sostuvo que «siempre nos enseñaron que hay que ganar como sea y estamos arraigados a eso, y como ese tipo de actos se celebra, lo más seguro es que a ese muchacho la hinchada y la prensa le va a dar bombo y lo van a hacer famoso por un acto que es para mal».

González sostuvo, además, que «no hemos entendido que el fútbol hace parte de ganar, perder y empatar y nada justifica el juego sucio, pero ahora siempre se premia lo malo, esas situaciones pasan porque todo se volvió normal, todo lo que sea para mal se premia, mientras que los actos buenos se olvidan y estamos equivocando todo. Hay que fomentar que en las divisiones menores se fortalezca la cultura del juego limpio».

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