Los dilemas que ahora tiene Rodolfo Hernández

El ingeniero tiene el capital político para aspirar a la gobernación de Santander. Análisis.

Aunque Rodolfo Hernández obtuvo 10.580.412 votos, su futuro político es incierto. Con ese capital electoral se ha ganado el derecho para convertirse en el líder de la oposición política en Colombia. Sin embargo, hay dudas de que vaya a emprender este camino.

ún falta por procesar cuánto de ese número corresponde a colombianos que fueron a las urnas seducidas por sus propuestas o de quienes lo hicieron para votar en contra de Gustavo Petro, presidente electo.

De la respuesta a este interrogante depende en buena medida los pasos que tome el ingeniero. ¿10 millones de colombianos están dispuestos a seguirlo incondicionalmente como su nuevo líder?

En su pronunciamiento de 62 segundos a través de redes sociales desde su apartamento en Bucaramanga, Santander, en la noche del domingo, Hernández dijo:

Hoy la mayoría de los ciudadanos que votaron lo han hecho escogiendo al otro candidato. Como lo expresé reiteradamente, acepto el resultado, como debe ser, si deseamos que nuestras instituciones sean firmes”.

Sin embargo, no fue categórico al afirmar que se iba a convertir en un implacable opositor como sí lo hizo desde el primer instante Petro cuando fue derrotado por Iván Duque.

“Le deseo al doctor Gustavo Petro que sepa dirigir al país, que sea fiel a su discurso contra la corrupción y que no defraude a quienes confiaron en él”, aseveró el ingeniero, y cerró su mensaje, agradeciendo a quienes aceptaron su propuesta “aunque fuera perdedor”.

Poco después, Hernández contó en su cuenta de Twitter: “Llamé a Gustavo para felicitarlo por el triunfo y ofrecerle mi apoyo para cumplir con las promesas de cambio por las que Colombia votó hoy. Colombia siempre va a contar conmigo”.

Ángel Beccassino, el estratega que en la campaña sumó varios roles como el de portavoz de Hernández, dijo que el ingeniero sí tomará la curul en el Senado que contempla el Estatuto de la Oposición para quien ocupe el segundo lugar en la elección presidencial.

En el Senado, empero, estará en minoría. Solo cuenta con dos congresistas electos y deberá abrirse un espacio en un terreno en el que varias figuras políticas militan en bancadas organizadas y con amplio recorrido.

“La prioridad es defender la democracia, la libertad y la actividad económica. Haré una oposición inteligente, teniendo en mente a Colombia”, dijo Miguel Turbay, quien encabezó la lista del Senado por el Centro Democrático.

Por esta colectividad y también en la misma línea se mostró María Fernanda Cabal. “Aquí estoy y soy oposición. No los voy a abandonar. Los socialistas solo saben destruir y nuestra obligación es defender la libertad”.

La actuación de la oposición en el Congreso dependerá de las negociaciones y acuerdos que realice el presidente electo de aquí al 7 de septiembre, cuando las bancadas envíen la señal de sí se respaldan su mandato o si, por el contrario, se lanzarán a la otra orilla. ¿Le interesa a Hernández meterse en este espacio de árida mecánica electoral?

Se trata de cumplir una agenda diaria e intensa que posiblemente no lo seduce. En la campaña él mostró que lo suyo era estar en su casa y comunicarse con sus seguidores con esporádicos mensajes a través de las redes.

Los analistas evalúan hoy, por ejemplo, qué tanto pesó en su derrota el hecho de solo haber salido una vez de su ciudad para ir a visitar Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá mientras su rival lucía infatigable, dándole la vuelta a Colombia y quedándose a dormir con familias de distintos oficios.

En su círculo más cercano se menciona que precisamente por esto Hernández tendría la puerta abierta para aspirar a la gobernación de Santander en 2023. De hecho, su actividad pública más reciente fue cuando ocupó la alcaldía de Bucaramanga.

Hacia las 5:25 de la tarde del domingo ya estaba informada la totalidad de las mesas del departamento de la segunda vuelta. El 72,9 por ciento de los electores (871.291) le dieron su voto al ingeniero, mientras que un 25,97 por ciento (310.240) votaron por Petro.

En la capital, Bucaramanga, los resultados fueron similares, con un 79,5 por ciento (252.017 votos) para Hernández y un 25,2 por ciento (86.569) para el presidente electo.

Con estos números en caso de ir por esta opción se haría casi imbatible. Allí juega de local. Un valor agregado que hasta sus más severos críticos reconocen.

En un amplio perfil de él que publicó previo a las elecciones, el prestigioso The New York Times dice:

«Bucaramanga, la ciudad que preside una de las principales zonas metropolitanas del país, se ubica a 400 kilómetros al norte de Bogotá, la capital. Es un lugar donde los habitantes dicen que ser directo y ‘desabrochado’ es parte de la cultura».

«Al parecer, nadie en Bucaramanga tiene sentimientos encontrados por Hernández y por lo general basta mencionarlo para suscitar aclamaciones hiperbólicas o insultos impublicables».

«Los seguidores de Hernández lo describen como un salvador que eliminó el déficit del ayuntamiento (alcaldía), renegoció contratos para beneficiar a los contribuyentes y rompió con un ciclo de favores políticos que habían hecho de Bucaramanga una capital de la corrupción».

Es decir, una carta de presentación que le augura un éxito en la política local. Muy distinta a la intensa labor que tendría como jefe de la oposición en representación de 10 millones de colombianos.

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