Mujer falleció 25 días después de sufrir un siniestro vial en Floridablanca

Desde el 8 de agosto pasado Fanny Cárdenas Flórez se mantuvo ‘sumergida’ en un sueño profundo. No volvió a reaccionar… hasta que murió como consecuencia de las graves heridas que sufrió en el accidente de tránsito ocurrido sobre la autopista Bucaramanga – Floridablanca.

Era madre y padre de tres hijos. Aún no se recuperaba por la pérdida de su esposo, con quien compartió su vida tres años. Hacía dos meses y medio se había ido también.

Desde entonces, le hizo frente al hogar y se la ‘rebuscaba’ como ayudante de un abogado cercano a la familia.

“Era muy alegre, muy sociable. Le gustaba tener amigos. Siempre fue muy atenta y servicial con quien lo necesitara, así le pagaran mal. Fue mi amiga, salíamos juntas. Nos amaba mucho. La extrañaremos…”, manifestó su afligida hija, Yurleidy Cárdenas Flórez con quien era inseparable.

El día del siniestro

El 8 de agosto, a las 9:30 de la mañana el tráfico por la autopista quedó paralizado. Todos querían saber qué había sucedido; por qué una camioneta de color blanco terminó ‘llantas pa’ arriba’ sobre el carril exclusivo de Metrolínea, cerca al Centro de Atención de Tránsito (CAT) de la Dirección de Tránsito y Transporte de Floridablanca.

Tres personas, entre ellas Fanny, de 42 años, resultaron heridas.

A bordo iba un adolescente de 15 años y su padre, el abogado con quien trabajaba Fanny. Al parecer, el menor iba al volante.

Aunque las autoridades no han determinado cuáles fueron las causas, se presume que el conductor de la Pathfinder se movilizaba con exceso de velocidad por el carril exclusivo de Metrolínea, perdió el control y se saltó el separador llevándose a su paso árboles para finalmente chocar contra un poste.

El golpe fue monumental. La camioneta de placas CIF-287 quedó destrozada en el carril contrario.

Se movilizaba sentido Bucaramanga – Floridablanca y quedó al otro lado. Una frenada sobre el pavimento corroboraría la hipótesis; sin embargo, todas estas pruebas son materia de investigación. La única certeza es la ausencia de una mamá.

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