Alberto Linero revela los pecados más frecuentes en el confesionario y plantea cambios urgentes para la Iglesia actualAlberto Linero, el reconocido sacerdote que decidió dejar el ministerio después de 25 años y también abandonar el celibato, recordó muchas de sus “primeras veces”. Hoy, se sorprende al pensar en cómo vivió tanto tiempo sin relaciones sexuales “¿cómo duré 49 años sin esto?”, menciona.

El ex sacerdote se ha convertido en una de las figuras más mediáticas del ámbito religioso en Colombia. Sus libros El man está vivo, Amar es ganarlo todo y Mi venganza es perdonarte han quedado grabados en la memoria de los colombianos. Además, su participación en programas como Día a Día lo ha posicionado como un personaje influyente en los medios.

En una entrevista con la periodista española Eva del Rey, Linero habló sobre los pecados más comunes en las confesiones, reveló curiosidades del confesionario, compartió detalles de sus propios errores y envió un mensaje al nuevo Papa León XIV.

¿Cuál fue el pecado que más le confesaron a Alberto Linero?

Linero fue claro: la infidelidad es el pecado que más confiesan las personas. Aunque, según él, se nota más en los hombres que en las mujeres, en ambos sexos el adulterio es el pecado más frecuente. “Infidelidad. Lo que pasa es que a los hombres se les ve más y a las mujeres no tanto. Pero es la misma vaina”, afirmó.

Como vivió una vida recatada desde muy joven al ingresar al seminario, su contacto con muchos de estos pecados fue exclusivamente a través del confesionario. “Yo aprendí pecados confesando. Yo decía: ‘¡no joda, ¿y eso se puede?!’ temas de zoofilia, por ejemplo”, relató Linero.

Respecto a su propia experiencia, asegura no tener “grandes” pecados. “Yo he confesado mentiras… entré a los 16 al seminario”, recordó, señalando que su vida fue tranquila por haber comenzado tan temprano en la vida religiosa.

El mensaje de Linero al nuevo Papa

Linero confesó que le gustaría confesar a Robert Francis Prevost, el nuevo Papa León XIV, y también darle algunos consejos.

Le diría que elimine el celibato lo antes posible, que acabe con el clericalismo, que evalúe a los sacerdotes como personas comunes y corrientes, que ayude a la gente a sentirse más cercana a la Iglesia, y que haga de la liturgia una experiencia más humana para evitar que los fieles sufran durante los sacramentos.

 

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