Secuestro de menor en El Tarra presuntamente por el Eln reaviva debate sobre reclutamiento forzado

Este incidente, aunque parece indicar un recrudecimiento del problema, es en realidad uno de los muchos que se registran continuamente en la región del Catatumbo, según las organizaciones sociales locales.

“Nunca ha cesado, lo que pasa es que ahora se está haciendo mucho más evidente”, afirmó Luis Fernando Niño, alto consejero para la paz y la reconciliación de Norte de Santander. Niño destacó el incremento de los casos reportados y el aumento de personas en las filas de los grupos disidentes como indicadores del agravamiento de la situación.

Las cifras exactas sobre el reclutamiento forzado son difíciles de precisar debido a los riesgos que implica para las víctimas denunciar estos hechos. Muchos casos no se reportan ante las autoridades competentes, lo que dificulta la obtención de estadísticas precisas. Sin embargo, se sabe que los menores reclutados tienen entre 12 y 16 años, según Niño.

Un problema persistente

Wilfredo Cañizares, director de la Fundación Progresar, explicó que las familias de las víctimas suelen guardar silencio por miedo a represalias. “A quien le reclutan un hijo de manera forzada, sabe que denunciarlo implica poner en riesgo la vida del niño”, señaló Cañizares, quien aseguró que esta situación ocurre constantemente en el territorio.

La organización Save The Children ha señalado que la presencia y control de actores armados ilegales, como el Eln y las disidencias de las Farc-EP, contribuyen a la perpetuación de este flagelo. Además, operan otros grupos como las Autodefensas Gaitanistas y bandas criminales (Bacrim) dedicadas al narcotráfico. Alba Luz Trigo, de la asociación Mujeres del Catatumbo, advirtió que “si hay conflicto, seguirá existiendo reclutamiento, instrumentalización y uso de menores de edad con fines de guerra”.

Reclutamiento en entornos escolares

El reclutamiento forzado también representa un ataque a la educación. Según datos de Save The Children, ha habido un aumento del 120 % en los casos de niños reclutados en contextos escolares en el último año.

El reciente secuestro del joven en El Tarra, confirmado por el Mecanismo de Monitoreo y Verificación de la ONU, es un ejemplo de esta modalidad, aunque se cree que el secuestro fue para aleccionamiento por problemas de conducta.

A pesar de un acuerdo de cese al fuego que prohíbe el secuestro y el reclutamiento forzado, estos hechos constituyen violaciones claras al derecho internacional humanitario y al propio acuerdo.

Luis Fernando Niño indicó que los casos se presentan internamente en la mesa de negociaciones, pero a menudo no se ven respuestas efectivas. “Lo que sentimos es que presentamos las quejas, argumentamos, entregamos los informes y no vemos ninguna respuesta”, expresó.

Para erradicar este delito se necesita una suma de voluntades y políticas claras del Estado enfocadas en la prevención del reclutamiento. De lo contrario, según la representante de Mujeres del Catatumbo, continuaremos siendo parte de un “discurso con doble moral”.

El secuestro y reclutamiento forzado de menores en el Catatumbo es un problema persistente y subreportado. La comunidad y las autoridades deben trabajar juntas para abordar este flagelo y proteger a los niños y adolescentes de la región, asegurando su derecho a una vida libre de violencia y explotación.

Con información de Colprensa.

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