Más que las cifras que son escabrosas, conocidas día a día, por quienes vemos o escuchamos una noticia, debemos entrar en la realidad de la situación, ¿qué es lo que está pasando, que están matando a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestras hijas, a nuestras hermanas?

Por: Milton Villamizar Afanador/ 410 alertas ha emitido la procuraduría en 2023; Valentina Trespalacios, Yulieth Chamorro y sus pequeñas Hellen y Dulce María, Erika Aponte, Maité Cárdenas, Viviana Chamorro, Ana María Suárez, María Camila Romero, Yesica Paola Ocampo, Yudy Paola Acero, Yamile Brito, Lady Carolina Navarrete, María Angélica, Sandra Milena Saavedra como ellas, cientos de mujeres más son agredías física, psicológicamente día tras día en Colombia y en Santander, bajo la mirada de estupor y quizá tristeza de las autoridades  encargadas de las investigaciones penales, las autoridades de policía y los despachos administrativos que tienen que ver con la protección a las mujeres en Colombia.

Existen en nuestra estructura del Estado, Ministerio de la igualdad, ICBF, secretarias de la mujer Departamental y municipal, la pregunta es: ¿Que están haciendo concretamente estas entidades del estado frente a las conductas de amenaza y comisión de homicidios contra niños y mujeres?

Vemos que las secretarias de despacho tienen unas líneas especiales, para que las mujeres que se vean amenazadas o vulneradas en su entorno familiar o personal, puedan denunciar esto atropellos, pero ¿y es suficiente la línea purpura?

Más que las cifras que son escabrosas, conocidas día a día, por quienes vemos o escuchamos una noticia, debemos entrar en la realidad de la situación, ¿qué es lo que está pasando, que están matando a nuestras madres, a nuestras esposas, a nuestras hijas, a nuestras hermanas? Y, a veces solo con anunciar ingentes investigaciones se cumple.

Cada acontecimiento que pasa, es peor que el anterior, con mayor sevicia, con mayor odio.

Es cierto, la ruptura de relación sentimental, más cuando esta ha sido por años, cuando ha habido ilusiones compartidas, tiempo, momentos; puede resultar dura, difícil, quizá pueda hacer sentir a la persona que queda sola, utilizada, triste, desconsolada; pero el suceso siguiente no puede ser el odio, la muerte, de la madre de los hijos, que quedan más solos, al cuidado y la caridad de quien quiera tenderles un pedazo de pan y si acaso tratarlos bien.

Para quienes tenemos familias, hijas y las amamos, cada muerte de mujeres que nos enteramos, es un puñal en el alma, en ese momento se piensa ¿cuántos niños quedan huérfanos?, se piensa en el dolor de la madre y el padre que trajeron esa mujer hoy muerta al mundo, pensamos en el desquicio de ese hombre que no es capaz de controlar la soledad y el dolor de una relación terminada, porque piensa que su compañera era un objeto, con el que podía usar, abusar hasta destruir.

Será que piensan estos canallas homicidas, ¿que la solución era matar a un ser humano que fue su compañera de vida, que con eso menguan su dolor, que son más hombres?, y ellos, purgar 30, 40 o más años de cárcel, con una familia destruida, unos hijos abandonados a la suerte de la vida, sin una guía, sin un norte que les indique el camino correcto de la existencia, unos padres y hermanos que sangran su alma, al no haber podido evitar una muerte tan injusta.

Esto realmente no es problema de leyes, de aplicación de las mismas, es un problema social, pues ahora cada pelea, cada rabia de una pareja, se corre el riesgo que la mayoría de las veces la mujer termine lesionada o muerta.

Los casos resueltos por los órganos de investigación son contados, quizá los que se conocen por los medios de comunicación; pero muchos, por montones, ni siquiera se denuncian; y otra gran cantidad, quedan enredados en los estantes de la fiscalía, sin un resultado en el corto plazo, por lo que sea, porque no hay interés de darles prioridad, o porque no hay personal suficiente que descongestione la justicia, pienso que este segundo argumento es el más cercano a la realidad.

No podemos quedarnos en la línea purpura, en un convenio interadministrativo entre las alcaldías y gobernaciones con la fiscalía para aunar esfuerzos…

El tema es de más hondo calado, de mayor profundidad y de tomar el toro por los cachos, es que no están matando gallinas, ni otros animales, están matando mujeres, seres humanos, que pueden ser sus madres, sus hijas, sus hermanas.

A más de las investigaciones que se deben adelantar, resolver y condenar a los autores de estos horrendos crímenes, cuando se mantienen vivos, porque ahora han dado que matan a la ex mujer y luego se suicidan, en actos burdos de cobardía; es necesario creo abordar por lo menos 2 temas fundamentales:

1- La protección integral de la mujer y el entorno familiar.

2- Un análisis serio y ponderado, de las conductas desviadas de los autores, estudiar a los perjudicados o víctimas y, la reacción social frente a esa conducta desviada, en la búsqueda de soluciones a partir de la criminología.

Pero no digo que otro estudio quizá de los muchos que ya hay, sino la conversión en unas políticas de protección a la mujer y a sus hijos víctimas.

Para hablar de la primera: se tienen identificados algunos casos de abusos, maltratos, amenazas a la integridad de las mujeres por ejemplo en nuestro departamento y municipios; y ¿se toman las medidas de protección necesarias en las casas refugio, con los procesos administrativos y penales contra el agresor? ¿Se disponen de contratistas idóneos, competentes y que sienten el dolor de estas mujeres y niños?, o solo pretenden el AIU de la contratación que hacen con el estado, sin importar el resultado de protección y amparo a las mujeres y sus hijos.

Frente al segundo punto, ¿cuál es el análisis que, desde la rama judicial, Procuraduría General de la Nación, Defensoría del pueblo se ha hecho a la ejecución de mujeres producto del odio por hombres desquiciados, que conclusiones se tienen y cuál es la política en materia de criminología para evitar y proscribir estos delitos, por lo menos en nuestro departamento?

No podemos continuar contando muertes de mujeres, de madres, de hijas y creer que porque se resuelven 1 o 2 casos, el problema está solucionado, o peor, que desde las secretarias de la mujer con charlas, cursos de cocina, con discursos rimbombantes de los gobernantes, de amor a hacia la mujer, todo está amparado, creer que con discursos la mujer y sus hijos está protegida de su canalla excompañero.

Se necesita desde la fiscalía, investigaciones prontas, con imputaciones y acusaciones claras, severas, se necesita condenas ejemplares, intramurales, sin beneficios; se necesita que los Procuradores hagan parte de los procesos penales con seriedad, con decisión acompañen a las víctimas, con solicitudes de condenas ejemplarizantes; de la Defensoría del pueblo, que concrete sus funciones en favor de las mujeres, junto con la judicatura en análisis de victimología que haga un estudios serios de víctimas, victimarios, entornos y propuesta de soluciones concretas.

A los gobiernos, garantizar la protección integral de las mujeres y sus hijos, en entornos seguros, de honrar al ser humano, a la mujer, donde se sienta apreciada, valorada y protegida en su vida y la de sus menores hijos.

Miraremos este tema de trascendencia en otra columna con casos concretos que vienen sucediendo en el área metropolitana; mientras, dejarles a las autoridades y a los hombres que sufren el dolor de la separación dos reflexiones.

No olviden que todos nacimos de una mujer, que muchos tenemos hermanas e hijas o familiares mujeres y cuan desgarrador puede ser, saber que a nuestro entorno familiar pueda tocar una desgracia de estas; que es con mano dura contra los victimarios, con decisiones fuertes y contundentes contra ellos, por esas conductas inhumanas y degradantes.

Por último, nadie es dueño de nadie, después del dolor de una separación, vuelve a brillar el sol y siempre habrá personas y mujeres mejores que la que se fué.

*Abogado, especialista en Derecho Administrativo, Derecho Contencioso; Contratación Estatal; Derecho Penal; Gerencia en Salud y Maestría en Derecho Administrativo.

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