La FLIP denunció agresiones, hostigamientos y una demanda contra periodistas críticos de Abelardo de la Espriella en plena campaña presidencial.

A nueve días de las elecciones presidenciales, el candidato Abelardo de la Espriella y sus seguidores protagonizan tres nuevos ataques contra la prensa, esta vez contra la periodista María Jimena Duzán y los periodistas Julián Martínez y Melquisedec Torres.

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) rechazó enérgicamente estas agresiones y advierte que hacen parte de una cadena recurrente promovida por el candidato para silenciar, desacreditar y deslegitimar a periodistas y medios de comunicación que critican y cuestionan sus actuaciones.

El primer hecho involucra a la periodista y columnista María Jimena Duzán, cuyo canal de YouTube, con 1.342 videos de contenido informativo, fue eliminado después de que publicara una videocolumna en la que cuestionaba al candidato.

Además, de acuerdo con Duzán, el canal fue hackeado y desde ese momento, se transmitió contenido con información falsa relacionada con criptomonedas, situación que pudo activar mecanismos automáticos de moderación de YouTube por la violación de las normas comunitarias que causó que la plataforma retirara el canal de circulación.

La suspensión del canal, así sea temporalmente, genera una afectación particularmente grave para el ejercicio periodístico, teniendo en cuenta que allí se encuentra alojado un archivo amplio de entrevistas, columnas, videocolumnas y episodios del pódcast A Fondo y que cuenta con cerca de 371 mil seguidores.

En otro hecho reciente, el periodista Melquisedec Torres ha sido víctima de mensajes violentos por parte de seguidores de De La Espriella. Los ataques se han dado luego de publicar información relacionada con un contrato entre el gerente de la campaña presidencial del candidato y la firma Atlas Intel SAS.

Asimismo, Alejandro Bermeo, congresista electo por el partido Salvación Nacional, afín al candidato, ha replicado información falsa en contra del periodista, instando a la desacreditación del trabajo periodístico de Torres. Este caso demuestra cómo los discursos y señalamientos provenientes de figuras públicas y actores políticos pueden incentivar campañas de desprestigio y hostilidad contra periodistas, tal y como lo reconoció la Corte Constitucional en la sentencia SU-432 de 2025.

Por otro lado, Julián Martínez, periodista y autor del libro ChuzaDAS: ocho años de espionaje y barbarie, anunció que De La Espriella le interpuso una demanda civil extracontractual por menciones sobre él incluidas en esa investigación.

Esta demanda busca comprometer la responsabilidad patrimonial del periodista y configura un caso de acoso judicial pues pretende silenciar investigaciones relacionadas con asuntos de altísimo interés público, como lo es la interceptación de llamadas.

Este tipo de procesos generan un efecto inhibitorio al obligar a los periodistas a destinar tiempo, recursos económicos y capacidad de defensa a litigios que terminan afectando la continuidad de sus investigaciones. La FLIP ha documentado cómo periodistas que han sido objeto de estas acciones terminan dejando de mencionar al candidato en sus investigaciones, lo que evidencia un uso deliberado de mecanismos judiciales para inhibir y castigar el escrutinio periodístico.

Estos casos se suman a una cadena de agresiones que esta organización ya ha denunciado: el uso de solicitudes de rectificación como instrumento de presión, la difusión de contenidos con inteligencia artificial para desacreditar a comunicadores, la negativa a conceder entrevistas a medios críticos, y declaraciones públicas en las que el candidato ha emitido expresiones contra mujeres periodistas, y otras en las que ha advertido intimidaciones contra la prensa que lo cuestiona.

 Tolerancia sobre las verdades incomodas

En un contexto electoral, el periodismo cumple una función fundamental de vigilancia y de control público. Precisamente por eso, quienes aspiran al poder tienen una responsabilidad mucho mayor frente al respeto por la prensa y frente a la posibilidad de recibir cuestionamientos críticos o incómodos. Y con mayor razón si buscan ocupar la más alta magistratura del Estado.

Así lo han reconocido el Sistema Interamericano y la Corte Constitucional al señalar que quienes participan activamente en la vida pública, como lo es un candidato a la Presidencia de la República, deben tener un mayor umbral de tolerancia frente al escrutinio, aún cuando resulten incómodas o molestas. En el mismo sentido, la CIDH ha indicado que el discurso que versa sobre candidatos a ocupar cargos públicos tiene una especial protección por su contribución a la deliberación democrática.

La FLIP advierte que estas actuaciones por parte de De La Espriella y de personas simpatizantes de su campaña son una afrenta a la democracia, sobre todo en el contexto electoral actual. Los ataques, señalamientos y estrategias de desacreditación contra periodistas deterioran las condiciones para un debate público informado.

Por ello, la Fundación insta al candidato Abelardo de la Espriella, una vez más, que cese de inmediato las acciones, declaraciones y estrategias orientadas a presionar, silenciar o desacreditar a periodistas y medios de comunicación.

También le exhorta a hacer un llamado a sus simpatizantes, para que respete la labor periodística y rechace los mensajes intimidantes que se han desencadenado luego de la publicación de información sobre su candidatura. La crítica periodística no es una afrenta personal, es un componente esencial del control democrático y una garantía indispensable para una ciudadanía informada.

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