Mundial de Fútbol 2026: Entre la euforia deportiva y la sombra del miedo La Copa Mundial de la FIFA 2026, que se está celebrando en Estados Unidos, Canadá y México, se enfrenta a un escenario complejo que trasciende los terrenos de juego. Lo que debería ser una fiesta global unida bajo el lema «El fútbol une al mundo» se está desarrollando, según la organización Sport and Rights Alliance (SRA), bajo un «clima de miedo» que pone en duda las garantías de seguridad e inclusión prometidas por la FIFA. Una promesa bajo presión Aunque esta edición del torneo cuenta, por primera vez, con un marco específico de derechos humanos, la realidad ha presentado desafíos que cuestionan la eficacia de estas salvaguardas. Según Andrea Florence, directora de la SRA, las políticas migratorias y la retórica del gobierno estadounidense han generado un entorno hostil que afecta no solo a los migrantes, sino también a la libertad de prensa y al derecho a la manifestación pacífica. El temor principal radica en la actividad del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de los Estados Unidos. Datos oficiales indican que, durante 2025, esta agencia detuvo a cientos de miles de personas, incluso en ciudades sede. La preocupación aumenta ante reportes de agentes operando de civil y enmascarados, afectando desproporcionadamente a comunidades no blancas, un contexto que ha llegado a resultar letal en manifestaciones pasadas contra estas tácticas. Barreras discriminatorias y vigilancia El acceso al torneo también ha sido objeto de críticas.
La SRA ha señalado que ciudadanos de naciones participantes como Haití, Irán, Senegal y Costa de Marfil enfrentan restricciones y prohibiciones de visado, obstaculizando la premisa de igualdad. Además, existe una inquietud creciente por la privacidad de los asistentes, quienes podrían verse obligados a entregar información personal sensible, incluyendo su actividad en redes sociales, para ingresar al país. Las exigencias a la FIFA Ante esta situación, la SRA —que agrupa a organizaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Reporteros Sin Fronteras y Football Supporters Europe— ha enviado una carta al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, planteando exigencias críticas para salvaguardar el evento.