En 2018 Claudia López puso a firmar en mármol a Gustavo Petro “no convocaré una asamblea constituyente”. En 2026 le dio su apoyo a Iván Cepeda con la lectura intercalada de un texto sobre “garantías concretas”, que de nuevo incluyeron “desistir de la propuesta de una nueva asamblea constituyente” y “aceptar los resultados electorales” del próximo 21 de junio “cualquiera sea el resultado”.
Y a diferencia de 2022, cuando celebró la victoria de Gustavo Petro como propia ( “Al fin ganamos”, dijo), en su tercera adhesión a la izquierda de cara a la segunda vuelta prometió “un voto independiente, no una adhesión”.
No es claro cuánto pueda sumar López a la campaña del Pacto Histórico contra Abelardo De La Espriella. La excandidata perdió estrepitosamente en primera vuelta con apenas 250 mil votos. En el acto, en un salón pequeño, dijo que no iba a hacer campaña por Cepeda y ya quedan apenas tres días para las elecciones.
Pero el acto fue el cierre de un proceso de negociación que empezó poco después de primera vuelta, con una visita personal de Cepeda a López y Angélica Lozano, senadora y pareja de la exalcaldesa. Y la campaña del Pacto Histórico logra sumar su apoyo más importante para enviar el mensaje a votantes de centro de que Cepeda es la oposición más moderada.
López lo hace asumiendo un riesgo político grande y críticas duras de sus contradictores, luego de ella haberse convertido en opositora de Gustavo Petro tras haber incumolido sus promesas pasadas al centro. Esta es una decisión que enmarcará las opciones políticas futuras de la bogotana de 57 años que dice seguirá intentando llegar a la Presidencia. Esas opciones tienen una nueva plataforma que se abre justo cuando se acercó a Cepeda. El partido Alianza Verde, del que López renunció y donde la izquierda tiene hoy gran influencia, aprobó la escisión del partido, y le dio al sector de Claudia un partido político para el futuro, a través de su aliada Catherine Juvinao.
A la vez, López logra concesiones importantes de Cepeda y del Pacto Histórico, en temas de fondo– como el reconocimiento a las elecciones, la salud y la seguridad— y en temas de forma. Ambos pueden enmarcar la relación futura de la izquierda y el centro. “Reconocemos la necesidad de superar el sectarismo y tratos excluyentes injustificados entre sectores progresistas”, leyó Cepeda, sentado al lado de la exalcaldesa de Bogotá que durante años ha sido atacada con saña por sectores petristas.
El anuncio de la alianza programática
La cita fue en la Casa Cultural Kilele, en la calle 28 con 16. La casa la puso la campaña de Cepeda. Allí, en un salón apretado, se juntaron fichas de ambos movimientos. Con Cepeda estaba su fórmula vicepresidencial, Aída Quilqué, y la senadora María José Pizarro. A López la acompañaba su equipo, la senadora Angélica Lozano, su esposa, y el político Miguel Samper, entre otros. Las cámaras apuntaban hacia dos sillas donde se sentaron con los logos de “Me la juego por la vida” y del “Movimiento Imparables” en el fondo.
“Ya la idea de la alianza estaba, pero estaban afinando los no negociables y otros puntos programáticos para bajarlos a un documento compartido que revisaron directamente Cepeda y López”, dijo una fuente que conoció el proceso, pero pidió reserva para hablar.
Miguel Samper, quien acompañó la campaña de López, dijo que Cepeda apareció cuando “estábamos resueltos a votar en blanco y en vez de insultar propuso, ya no un voto de fe, sino garantías concretas y verificables”.
Cepeda comenzó por elogiar a López por sus denuncias sobre el vínculo entre el paramilitarismo. “Admiro la valentía y el valor civil de Claudia. Desde mi orilla, que era la de las víctimas y la reparación, movimos esa misma causa”, dijo.
El candidato reiteró su renuncia a la idea de la Constituyente promovida por Gustavo Petro, una línea roja que los políticos de centro le habían puesto desde antes para apoyarlo. Dijo que no necesita que el centro político lo convenza de respetar la Constitución. “Nuestra coincidencia y acuerdo está sellado sobre la identidad política de la Constitución de 1991”.
Luego, en la forma predilecta de Cepeda, leyeron el comunicado juntos. En el texto, Claudia reiteró que el respaldo “no es una adhesión, sino es un voto independiente basado en el respeto y la confianza”. Leyendo, López explicó por qué apoyará a Cepeda. Destacó los cambios en su programa de gobierno, publicado recientemente. Reconoció que ahora sí aparece el aporte del sector privado, de los empresarios, especialmente pequeños y medianos, que eran centrales en su propia propuesta de gobierno.
También dijo que consideraba vital que el programa incluyera un pacto fiscal que reorganice las finanzas públicas y, finalmente, señaló el compromiso democrático de Cepeda al asegurar que aceptará los resultados electorales en la segunda vuelta de este 21 de junio.
El centro del evento fue el anuncio de que ambos políticos sellaron un acuerdo programático donde caben los sectores de la izquierda socialdemócrata y el centro. Este acuerdo gira alrededor de tres temas centrales: la lucha contra la corrupción; paz y seguridad en las regiones; y salud y reformas sociales.
Sobre esto último se anunció un cambio sobre la controvertida reforma a la salud del presidente Petro, quien no se ha pronunciado sobre el acuerdo en sus redes. “Compartimos que se necesitan reformas sociales profundas, y concertamos que se presentará una nueva reforma a la salud con un sistema mixto, pero sin ánimo de lucro y que se inyectarán con urgencia los mecanismos para la compra de medicamentos”, dijo López, básicamente rescatando la propuesta frente al sistema de salud que tenía en su programa de gobierno.
En este escenario, Cepeda acepta ir más lejos de lo que ha planteado en su programa. Acepta la presencia de actores privados como las EPS, pero les quita el ánimo de lucro, en un escenario similar a la reforma de salud que había negociado el gobierno Petro en el Congreso, al crear Gestoras privadas, pero que fracasó.
En “seguridad y paz”, Cepeda leyó un aparte en el que no menciona ni una vez negociaciones con grupos insurgentes, y habla de “sometimiento a estructuras criminales”. Se trata de un cambio de lenguaje marcado, que sin desistir de las negociaciones que Cepeda proponía en el marco de su concepto de “paz total”, resalta de manera más clara el rol de “una fuerza pública moderna, digna y bien dotada”.
También anunció Cepeda que acogerán la propuesta del movimiento Imparables de llevar el Sistema Nacional del Cuidado a todas las regiones del país, uno de los puntos centrales del programa de López.
La senadora María José Pizarro, que estuvo en el evento, le dijo a La Silla que “es muy importante porque implica que sectores de centro llegan a nosotros, y eso nos permite generar confianza en sectores políticos de Bogotá”.
Pizarro dice que no desistirá de seguir buscando a los otros líderes de centro, “el ánimo es estar en la arena hasta el último momento”, sin embargo ni Sergio Fajardo ni Juan Daniel Oviedo parecen estar cerca de hacerlo.
Por su parte, desde el círculo de López dicen que no han contemplado hacer trabajo de búsqueda de votos para Cepeda, sino que su rol es dar el voto de confianza a los votantes claudistas de que pueden apoyar por Cepeda ante el peligro que representa De la Espriella.
Claudia asume el riesgo de tomar postura, otra vez
El acuerdo entre ambos políticos, pensado para acercar a los votantes de centro a Cepeda también podría tener riesgos para la figura política de Claudia López en el futuro, según algunos analistas.
Para Héctor Riveros, analista político de Blu Radio y del programa de La Silla, La Siguiente Movida, esta alianza puede reforzar la imagen que ya tienen muchas personas de López de ser una política que “un día está de un lado y al siguiente del otro”.
La excandidata y hoy periodista de Semana, Vicky Dávila, por ejemplo, salió temprano a hacerle este tipo de ataques:
También lo hizo el electo senador del Centro Democrático, Daniel Briceño:
Riveros dice que al haber tomado la decisión de elegir un bando, también está renunciando a la posiblidad de ser una veedora legítima de la presidencia de Abelardo, si es que este gana la presidencia, pues siempre se podrá decir que sus críticas vienen desde una campaña opositora.
Para Riveros: “Se necesita una especie de tercería en los próximos cuatro años que hoy no tiene voz”. Tampoco está seguro de la conveniencia política de este movimiento para su futuro político. “Claudia entra a ser vagón de cola del petrismo. Aún si gana Cepeda, es ingenuo pensar que el petrismo la vaya a apoyar en sus aspiraciones posteriores para la presidencia”, dice.
En su lectura, el sector del centro político quedó eliminado no porque no sigan existiendo votantes de centro, sino porque no hay líderes que quieran reividicar ese espacio. “Nadie se atrevió a coger el voto en blanco o a liderar un espacio de tercería”, dijo.
Precisamente al tomar partido por Cepeda, López afirmó que De la Espriella es un “defensor de la mafia”. Esto es importante desde la óptica de quienes están más a la izquierda y señalan al contrincante de Cepeda como una “opción fascista”.
“Dejó atrás los egos y las vanidades y puso por encima el sentido democrático de cuidado de la república”, dijo Juan Álvarez, de Presunto Podcast, quien dijo además que apoyaría a López en una eventual candidatura a la presidencia en 2030 por su apoyo a Cepeda en estas elecciones.
2030 se ve muy lejos. Pero López, casi al tiempo que la “no adhesión” a Cepeda, recibió una plataforma para aspirar. Catherine Juvinao, al representante cercana a López, recibió luz verde para escindirse del partido. Esto le da una personería jurídica al Movimiento Imparables de López, y la posibilidad de dar avales en las próximas elecciones.
Por ahora la apuesta de López depende de que Cepeda logre remontar a De La Espriella, y si lo logra, que esta vez la izquierda sí cumpla su palabra. O, si gana Abelardo, que un eventual gobierno del penalista materialice los miedos que hicieron que ella decidiera apoyar otra vez a la izquierda frente a lo que dice es “la derecha más reaccionaria y más violenta de las que hemos vivido y enfrentado en el pasado”.