Élder José Arteaga, alias el Costeño o Chipi, cabecilla de la red de sicarios que asesinó a Miguel Uribe Turbay, declaró poco y recibió beneficios de la Fiscalía, incluso un “compromiso” para un traslado de cárcel.

El encargado de la planeación, inteligencia, logística y hasta de ubicar al menor que asesinó al exprecandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, el 7 de junio del año pasado, se esforzó por negar su responsabilidad en el magnicidio. Élder José Arteaga, alias el Costeño o Chipi, cabecilla de la red asesina, recibió beneficios judiciales que acordó con la Fiscalía, pese a la poca colaboración para dar con los autores intelectuales del magnicidio.

SEMANA conoció el interrogatorio de alias Chipi, luego del acuerdo que firmó con la Fiscalía. El testimonio dejó un listado de dudas sobre su participación en el crimen y explica por qué el disgusto de las víctimas tras el exceso de beneficios al señalado asesino, con tan escasos aportes a la verdad.

En el documento quedó claro cómo la fiscal del caso se “comprometió” a buscar un mejor tratamiento carcelario para él. Incluso la funcionaria le explica a alias Chipi que sus declaraciones podrían llevarlo a nuevas imputaciones, de ahí que “resulta mejor” concentrarse en los delitos que incluye el acuerdo.

Fiscal: En el mismo preacuerdo dejamos constancia de que usted quiere que lo trasladen a una cárcel por reunificación familiar en Bogotá. En el mismo preacuerdo dejamos la constancia, ¿vale?

Élder José Arteaga: Mi hija había enviado, pues para un acercamiento familiar, si no estoy mal.

Fiscal: Eso es a veces muy difícil. O sea, yo sé que hacen todo el intento, pero a veces con el Inpec es muy difícil, pero nosotros nos comprometemos a hacerle el trámite para que lo trasladen. Bueno.

La conversación entre la fiscal y alias Chipi ocurre al cierre de la primera jornada del interrogatorio. Allí mismo, la funcionaria le advierte al asesino que el problema para su traslado está en el Inpec, pero que ellos, en la Fiscalía, se comprometen a adelantar los trámites correspondientes.

El interrogatorio muestra que hay confianza entre alias Chipi y la fiscal del caso y que coincide con los beneficios ofrecidos a cambio de una raquítica colaboración, más allá de reconocer que estuvo en el lugar de los hechos y tenía por encargo el magnicidio.

E.A.: Don Castro me dijo que una vez recogían ese avión, lo enviaban acá y me llevaban para allá de una vez.

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