El gobierno de Trump acusa a la empresa de Jeff Bezos de usar políticamente los aranceles para subir los precios, pero Amazon lo desmiente y el propio presidente intenta calmar el conflicto.
La Casa Blanca lanzó este martes duras críticas contra Amazon, acusando al gigante del comercio electrónico de trasladar al consumidor el costo de los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a productos importados.
Amazon responde y niega los señalamientos
Leavitt, por su parte, también cuestionó por qué Amazon no adoptó una postura similar cuando, durante el gobierno de Joe Biden, se registraron altos niveles de inflación.
Además, sugirió que Bezos mantiene vínculos comerciales con el Gobierno chino, algo que refuerza la narrativa de desconfianza del actual gobierno frente a empresas con operaciones globales.
“Es otra razón por la que estamos apostando por la producción nacional y relocalizando nuestras cadenas de suministro”, añadió la portavoz.
Ante la polémica, un portavoz de Amazon desmintió que exista un plan oficial para aumentar los precios en su tienda principal debido a los nuevos aranceles.
La empresa confirmó que, si bien hubo una discusión interna sobre incluir ciertos costos en productos de su sección de bajo precio, Amazon Haul, esta opción nunca se aprobó ni se implementó.
“La tienda principal de Amazon no refleja ningún ajuste por aranceles”, aseguró el portavoz a la cadena CNBC.
Entre la diplomacia empresarial y la presión del mercado

A pesar de las declaraciones de su equipo, el presidente Trump bajó el tono del enfrentamiento. Antes de partir hacia Michigan, elogió al dueño de Amazon y destacó su rápida respuesta: “Jeff Bezos es muy amable. Hizo lo correcto. Buen tipo”, dijo a los periodistas.
Estas palabras llegan luego de meses de acercamiento entre Trump y Bezos, quien incluso asistió a su acto de investidura en enero, compartiendo espacio con figuras como Elon Musk y Mark Zuckerberg.
Además, el diario The Washington Post, propiedad de Bezos, evitó apoyar oficialmente a Kamala Harris durante la campaña presidencial, rompiendo una tradición de décadas.
Mientras el gobierno insiste en promover productos nacionales, las empresas como Amazon intentan navegar entre decisiones económicas y sus implicaciones políticas, en un contexto donde cada movimiento es observado con lupa.
*Con información EFE