Hoy, The New York Times reveló que el presidente de Estados Unidos firmó en secreto una orden que autoriza al Pentágono a usar fuerza militar contra carteles y organizaciones de narcotráfico en Latinoamérica, al calificarlas como “grupos terroristas”. La medida permitiría operaciones militares tanto marítimas como en territorio extranjero.
Es la medida más agresiva en la lucha contra las drogas. Ya ha abierto varias dudas sobre su alcance. Por ejemplo, si se consideraría “asesinato” que las fuerzas estadounidenses maten a civiles o sospechosos sin una amenaza directa y fuera de un conflicto aprobado por el Congreso.
Trump endurece su cruzada. En enero de este año, Trump ordenó al Departamento de Estado declarar a los carteles y bandas criminales como grupos terroristas. En la lista están organizaciones de México y Venezuela, como el Tren de Aragua, la Mara Salvatrucha y el Cartel de los Soles, este último señalado por su propio gobierno de estar dirigida por Nicolás Maduro.
EE. UU. busca a Nicolás Maduro por narcoterrorismo. De hecho, el gobierno estadounidense duplicó la recompensa por la captura del líder del régimen venezolano a 50 millones de dólares y lo acusó de ser “uno de los narcotraficantes más grandes del mundo”.
¿Por qué importa? Esta sería una ofensiva unilateral que pondría a las fuerzas militares de EE. UU. en el centro del debate, dándoles facultades para enfrentar a bandas criminales bien armadas y financiadas, en una tarea que hasta ahora ha sido responsabilidad de la policía.
Dato. En 1989, Estados Unidos intervino militarmente en la región con la invasión a Panamá para capturar a Manuel Noriega. Este tipo de acciones suelen contar con el respaldo de autoridades civiles.