Especialistas aseguran que se debe regular estas prácticas y advierten a familias sobre los graves riesgos médicos y psicológicos en adolescentes.La tragedia ocurrida en México con la muerte de una adolescente de 14 años que se sometió a dos procedimientos estéticos ha desatado un intenso debate en torno a la práctica de cirugías en menores de edad. El caso, que involucra no solo a la familia de la menor sino también a las autoridades judiciales, ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar la regulación y de fortalecer la orientación a padres y madres frente a este tema.
Una operación que terminó en tragedia
La joven, identificada como Paloma Nicole Arellano, falleció tras presentar complicaciones luego de colocarse implantes mamarios y realizarse una lipoescultura abdominal. Según la información divulgada por medios mexicanos, fue su madre quien autorizó las intervenciones y el padrastro, cirujano de profesión, quien las practicó.
El padre de la adolescente desconocía por completo lo sucedido. Le hicieron creer que su hija estaba enferma de covid y que permanecería aislada por varios días. Sin embargo, recibió la noticia de su fallecimiento tiempo después. Durante el funeral descubrió señales quirúrgicas en el cuerpo de la menor, lo que lo llevó a trasladar el cadáver a la Fiscalía para exigir una investigación.
Las autoridades mexicanas confirmaron que se abrió un proceso por omisión de cuidados contra la madre y por presunto homicidio culposo contra el médico. Los resultados de la necropsia tardarán dos semanas en conocerse.
Expertos piden regulación y educación a familias
La polémica también ha alcanzado el ámbito médico. La cirujana plástica Lina Triana, consultada en un espacio informativo en Noticias Caracol, fue enfática en señalar que este tipo de procedimientos en adolescentes son “innecesarios y riesgosos”. Explicó que a esa edad el cuerpo aún está en desarrollo y someterlo a cirugías estéticas puede tener consecuencias graves, tanto físicas como psicológicas.
En México no existe una edad mínima establecida por ley para este tipo de operaciones, mientras que en Colombia, aunque en 2016 se aprobó una norma que las prohibía en menores de edad, la Corte Constitucional terminó por derogarla.
Triana subrayó que más allá de la legislación, los padres deben ser conscientes del peligro que representan estas intervenciones en menores y de la importancia de educar a sus hijos para evitar que los ideales de belleza influyan en decisiones de alto riesgo.
El caso de Paloma Nicole no solo ha sacudido a la opinión pública mexicana, sino que también abre la discusión en países como Colombia, donde especialistas insisten en que urge retomar la prohibición legal y reforzar las medidas de prevención en el ámbito familiar y social.