La Congregación anunció que no renovará el convenio de administración de la Escuela Normal Superior Antonia Santos de Puente Nacional con la Gobernación de Santander en 2026, debido a incumplimientos económicos y administrativos que han afectado su sostenibilidad.
Una grave situación sacude a la comunidad educativa de la Escuela Normal Superior Antonia Santos, de Puente Nacional, luego de que la Congregación de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia anunciara oficialmente que no renovará el convenio de administración con la Gobernación de Santander para el año 2026, alegando “incumplimientos económicos y administrativos que han puesto en riesgo la sostenibilidad del plantel”.
El anuncio, hecho público por la hermana Liliana Celina Barrera Ramírez, supervisora provincial de la Congregación, ha encendido las alarmas entre estudiantes, docentes, padres de familia y autoridades locales.
“Las razones que nos llevaron a tomar la decisión son realmente válidas: el poco número de religiosas en la comunidad y los atrasos en los pagos han afectado significativamente nuestras finanzas, obligándonos a asumir gastos y compromisos que no nos corresponden, los cuales en este momento resultan especialmente difíciles de sostener. Esta situación no es nueva, se ha venido repitiendo en años anteriores”, manifestó la religiosa.
De acuerdo con las Hermanas Capuchinas, la Gobernación de Santander habría incumplido reiteradamente con los pagos acordados dentro del convenio, generando un déficit que la congregación ha debido cubrir con recursos propios.
Además, señalan que varios servicios esenciales no están contemplados dentro de la canasta educativa, como la celaduría nocturna, fines de semana y festivos, y la atención a las internas en horario nocturno (de 7:00 p.m. a 6:00 a.m.).
También denuncian la ausencia de un coordinador académico asignado dentro de los recursos de la canasta, pues quien actualmente desempeña esa función devenga salario como docente de apoyo. Entre sus solicitudes, las religiosas piden asignar recursos para cubrir el servicio de cocina los domingos y festivos, la vigilancia nocturna y el pago de un profesional en psicología, indispensable para el acompañamiento integral de las estudiantes.
“Nos preocupa que el valor asignado a la Normal para el año 2026 no sea suficiente para garantizar la continuidad de los servicios en las mismas condiciones. Los gastos que actualmente asumimos y que no nos corresponden no se han permitido contemplar en la canasta”, añadió la hermana Barrera.
Historia de siete décadas de servicio

La Escuela Normal Superior Antonia Santos es una institución emblemática del magisterio santandereano. Su origen se remonta a 1947, cuando, gracias a la gestión del senador Eduardo Camacho Gamba, la antigua Escuela Complementaria de Artes y Oficios Antonia Santos -que funcionaba desde 1934- fue elevada a la categoría de Escuela Normal Nacional para Señoritas mediante la Ley 11 de 1947.
Desde el 12 de enero de 1953, la comunidad de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia asumió su administración, en virtud de un convenio con el entonces Ministerio de Educación Nacional, convirtiéndose en una de las congregaciones con mayor trayectoria educativa en Santander.
El concejal de Puente Nacional, Miguel Castellanos, al referirse a la situación, lamentó que “una institución con tanto legado y aporte al municipio se vea afectada por la desidia administrativa”.
“La Normal Antonia Santos ha sido semillero de maestras por más de 70 años. Es doloroso que los incumplimientos de la Gobernación pongan en riesgo esta tradición educativa”, señaló el cabildante.
Respuesta oficial de la Secretaría de Educación
Ante el anuncio de la Congregación, la Secretaría de Educación de Santander envió una carta a la hermana Liliana Celina Barrera en la que reconoce el “compromiso histórico, pedagógico y social” de las Hermanas Capuchinas y su “excelente labor” al frente de la institución.
En el documento, la Secretaría solicita reconsiderar la decisión de no renovar el convenio, argumentando la importancia del acompañamiento de la comunidad religiosa para el bienestar de los niños, niñas y jóvenes de Puente Nacional.
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“Teniendo en cuenta los significativos aportes de su gestión en la administración de los recursos económicos y en el direccionamiento institucional, la Secretaría de Educación solicita respetuosamente considerar la posibilidad de continuar acompañando estos procesos durante la vigencia 2026”, se lee en la misiva.
De igual forma, el despacho departamental recordó que la canasta educativa se compone de varios componentes —recursos humanos, materiales educativos, gastos administrativos y generales, estrategias de permanencia y profesionales de apoyo—, los cuales se ajustan a las necesidades del territorio.
Preocupación e incertidumbre en la comunidad

La decisión de las Hermanas Capuchinas deja en vilo el futuro administrativo y académico de la Escuela Normal Antonia Santos, institución reconocida por su excelencia y por haber formado generaciones de docentes en Santander y el país.
Padres de familia y egresados han expresado su respaldo a la comunidad religiosa, a través de marchas de protesta, y solicitan a la Gobernación de Santander cumplir con los compromisos adquiridos para evitar el cierre del convenio y garantizar la continuidad de un modelo educativo que ha dado ejemplo de disciplina, valores y calidad.
“No se trata solo de un contrato; se trata del alma de una institución que ha marcado la historia educativa de Puente Nacional”, comentó una docente que prefirió reservar su nombre.