La tierra, una de las raíces históricas del conflicto armado en Colombia, está dejando de ser un recurso limitado para convertirse en una base real de arraigo y futuro para las y los firmantes de paz.

En lo corrido de este Gobierno, este cambio se ha traducido en un avance histórico: el acceso a tierras para esta población pasó de 788 hectáreas entregadas entre 2016 y 2022 a más de 19.425 hectáreas, multiplicando por 24 lo alcanzado en periodos anteriores.

Este progreso responde al reconocimiento de las y los firmantes como sujetos de la Reforma Agraria, lo que convierte el acceso a la tierra en una herramienta para fortalecer su reincorporación en condiciones de dignidad. Esto ha sido posible gracias al trabajo articulado entre la Agencia para la Reincorporación (ARN), la Agencia Nacional de Tierras (ANT) y la Sociedad de Activos Especiales (SAE), que ha avanzado en la gestión, compra y entrega de tierras para las y los firmantes.

En total, se han beneficiado 3.382 firmantes, organizados en 49 formas asociativas que hoy desarrollan proyectos productivos en distintas regiones del país. Los departamentos donde más se ha avanzado son Meta, Tolima, Huila, Santander, Norte de Santander y Guaviare.

En estas tierras, las y los firmantes han aportado al desarrollo del campo colombiano a través del cultivo de alimentos y proyectos agropecuarios, generando empleo, fortaleciendo la soberanía alimentaria, dinamizando las economías locales y contribuyendo a la reconstrucción del tejido social.

“Para nosotros, tener tierra es ver oportunidades reales para la implementación del Acuerdo de Paz, posibilidades a las que antes no habíamos podido acceder y que solo ocho años después de la firma del Acuerdo se vieron materializadas. Hoy comenzamos a cumplir nuestros sueños y proyectos de vida», Eloisa Rivera, firmante del Acuerdo de Paz.

En esto coincidió Wilfran Martínez, firmante de paz, quien indicó que para ellos “es muy importante el acceso a la tierra, porque pueden hacer sus cultivos en una tierra propia y hacer reinversiones en sus unidades productivas. “El acceso a la tierra no ha sido solo un recurso, ha sido la base para la reconstrucción de nuestros proyectos de vida», agregó.

Con el avance en la entrega de tierras para las y los firmantes, no solo se avanza en la implementación del Acuerdo de Paz, sino también en la transformación de las causas históricas del conflicto armado, aportando de manera concreta a su no repetición y a la construcción de la paz

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