El candidato presidencial Abelardo de la Espriella elevó el tono de su campaña durante un debate sobre infraestructura nacional al lanzar una fuerte advertencia contra quienes bloqueen carreteras, en un mensaje que volvió a poner sobre la mesa el choque entre autoridad, protesta social y seguridad vial en Colombia.
Durante el encuentro televisado con otros aspirantes presidenciales, De la Espriella aseguró que, de llegar a la Presidencia, responderá con contundencia frente a bloqueos ilegales en corredores estratégicos, especialmente aquellos que afecten movilidad, abastecimiento y actividad económica.
“En mi gobierno no van a trancarme las carreteras de manera ilegal. El que quiera protestar pacíficamente puede hacerlo, pero si quieren bloquear vías o destruir infraestructura, van a saber lo duro que muerde el tigre”, afirmó.
Sus declaraciones surgieron en medio de una discusión sobre el rezago de Colombia en infraestructura, seguridad jurídica para inversionistas y crisis recurrentes por cierres de vías, un tema particularmente sensible tras años de protestas sociales, movilizaciones indígenas y bloqueos que han generado pérdidas millonarias en distintas regiones.
El abogado y aspirante presidencial insistió en que la Fuerza Pública debe actuar cuando manifestaciones deriven en cierres ilegales, defendiendo una línea de autoridad estricta para garantizar libre circulación.
Su postura se distancia de sectores que priorizan la negociación con comunidades movilizadas y lo acerca a discursos de orden público basados en intervención estatal más agresiva frente a vías de hecho.
Las referencias a bloqueos indígenas también generaron atención, dado el historial de tensiones entre gobiernos nacionales y movilizaciones de pueblos originarios, especialmente en departamentos como Cauca, donde cierres de la vía Panamericana han sido eje de confrontación política y social.
Infraestructura, concesiones y sector privado
Más allá del componente de seguridad, De la Espriella centró parte de su propuesta en acelerar proyectos viales mediante una alianza más estrecha entre Estado y empresarios.
El candidato planteó flexibilizar marcos normativos para destrabar concesiones y asociaciones público-privadas, argumentando que el principal obstáculo no es identificar obras prioritarias, sino ejecutar proyectos sin parálisis burocrática o disputas jurídicas prolongadas.
Según su visión, Colombia acumula décadas de retraso en infraestructura vial y requiere mayor confianza para inversionistas, contratistas y capital privado.
Debate electoral con foco en ejecución
El foro reunió a varios presidenciables en un momento en que infraestructura, conectividad y competitividad se consolidan como temas estratégicos de campaña, especialmente por el impacto de las vías 4G y 5G en desarrollo económico, transporte de carga y cohesión territorial.
Sin embargo, fue el tono confrontacional de De la Espriella el que captó mayor atención, al convertir un debate técnico sobre carreteras en una declaración política sobre autoridad y control.
Las declaraciones reabren una discusión de fondo en el país: hasta dónde debe llegar el uso de la fuerza frente a bloqueos, y cómo equilibrar el derecho constitucional a la protesta con la protección de movilidad, economía e infraestructura pública.
Mientras sus simpatizantes interpretan el mensaje como una defensa del orden, sus críticos advierten riesgos de estigmatización y de respuestas excesivas frente a expresiones sociales complejas.
Con ello, De la Espriella continúa perfilando una candidatura marcada por un discurso de firmeza, autoridad y confrontación directa, en una campaña donde seguridad, gobernabilidad y reacción frente a la protesta prometen convertirse en campos centrales de disputa.