Cruce de declaraciones entre expresidentes marca el adiós a Miguel Uribe Turbay, en medio de homenajes y duelo nacional. La noche del 11 de agosto, el Congreso de la República se convirtió en escenario de duelo y, al mismo tiempo, de un inesperado choque político. Allí, familiares, amigos y figuras de la vida nacional rindieron homenaje póstumo al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, asesinado tras un atentado perpetrado el pasado 7 de junio.

Entre los asistentes estuvo el expresidente Juan Manuel Santos, cuya presencia generó incomodidad en sectores del Centro Democrático, colectividad a la que pertenecía el legislador. Desde esta corriente política se consideró “ofensivo” que el exmandatario acudiera a la cámara ardiente, recordando además que el expresidente Álvaro Uribe no pudo estar presente debido a su privación de libertad.

Declaraciones cruzadas y mensajes directos

El expresidente Álvaro Uribe, condenado en primera instancia por soborno en actuación penal y fraude procesal, expresó su inconformidad por la asistencia de Santos al homenaje póstumo. A través de un mensaje, aseguró que le “aumentaba el tormento” ver lo que calificó como un acto de “hipocresía” por parte del exmandatario, a quien responsabilizó de devolver el poder “a los criminales”.

La respuesta de Juan Manuel Santos no se hizo esperar. En un pronunciamiento, invitó a su antecesor a “dejar atrás el odio” y recordó que, en momentos de luto nacional, el país requiere “grandeza y ejemplo” por parte de quienes han ejercido la jefatura del Estado.

Durante la ceremonia, María Claudia Tarazona, esposa del senador fallecido, pronunció un emotivo discurso en el que rechazó cualquier acto de venganza y pidió justicia, subrayando que Colombia “merece vivir en paz”.

Luto nacional y homenajes oficiales

El Gobierno Nacional decretó un día de duelo y ordenó izar el Pabellón Nacional a media asta en todas las sedes oficiales, incluidas embajadas y unidades militares y policiales. La medida, firmada por el ministro del Interior, Armando Benedetti, busca honrar la memoria de quien fuera uno de los líderes jóvenes más visibles de la política colombiana.

Miguel Uribe Turbay, de 39 años, murió este lunes en Bogotá, 64 días después de sufrir graves heridas por impactos de bala en la cabeza y la pierna, mientras participaba en un acto de campaña con miras a las elecciones presidenciales de 2026.

El país, sumido en la tristeza por la pérdida, asiste a un momento en el que el duelo ciudadano se entrelaza con viejas tensiones políticas que, incluso en circunstancias tan dolorosas, parecen no ceder espacio.

 

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