Gracias a una colecta liderada por padres de familia, más de 200 estudiantes del Instituto Aquileo Parra en Barichara regresaron a clases presenciales tras el cambio de techos de asbesto por cubiertas seguras.
Aunque se trata de una solución temporal, el cambio de las tejas de asbesto por tejas tipo UPVC solar permitió que más de 200 estudiantes, desde preescolar hasta quinto de primaria, regresaran a clases presenciales en condiciones seguras.
La sede, ubicada en el sector de Santa Bárbara, había sido parcialmente clausurada por el riesgo sanitario y las altas temperaturas generadas por el material contaminante. Rubiela Barón, rectora de la institución educativa, explicó que la iniciativa nació de una colecta virtual liderada por un padre de familia en 2024, cuando aún no se conocía el fallo de la Corte. “Él estaba muy preocupado por la exposición de los niños.
Lanzó una ‘vaky’ para reunir fondos y se lograron recoger cerca de 12 millones de pesos. Luego acordamos esperar a ver si llegaba una solución definitiva, pero eso no ocurrió”, indicó. Al finalizar el primer semestre de 2025 y ante la falta de avances en el cumplimiento de la sentencia, la comunidad educativa decidió actuar. “Con los $12 millones cubrimos una parte de los materiales.
El colegio puso recursos propios y la Alcaldía nos apoyó con la mano de obra. El alcalde incluso aportó para cubrir la sección que faltaba”, agregó Barón. Gracias a esta intervención, se reanudó el uso de los espacios afectados, y se eliminó la doble jornada que había impuesto sobrecostos y dificultades logísticas para las familias. “Los niños que venían en la tarde estaban perdiendo clases lúdicas y deportivas”, lamentó la rectora.
Sede principal sigue sin solución Pese a este avance en la sede Sagrada Familia, la sede principal del Instituto Aquileo Parra, ubicada en el parque central de Barichara, continúa sin intervención. Aunque la Alcaldía ya realizó los estudios y diseños para la sustitución de cubiertas tanto en esta como en la Sagrada Familia, el proceso está detenido por falta de recursos y problemas en la titulación del terreno.
Se necesita dinero para cambiar los techos de asbesto en Barichara
Milton Chaparro, alcalde de Barichara, ha reiterado que el municipio no puede asumir solo los costos de la obra, y ha solicitado apoyo financiero al Ministerio de Educación y a la Gobernación de Santander, ambos también implicados en la sentencia T‑303 de 2024. La situación se complica porque el predio de la sede principal tiene actualmente cuatro propietarios: la Gobernación de Santander, el Ministerio de Salud, la Alcaldía y una junta de acción comunal.
Esto dificulta el acceso a recursos y la ejecución de obras. La rectora Barón señaló que, por ahora, la opción más viable es obtener autorización de la Junta Local de Patrimonio para realizar trabajos de emergencia, tras los daños causados por un vendaval reciente. “Varias tejas se desprendieron, lo que podría permitir iniciar el cambio de cubierta por razones de urgencia. Si logramos ese permiso, ya dependeríamos solo de conseguir el dinero”, explicó. La sentencia y el riesgo.
El fallo T‑303 de 2024, emitido por la Corte Constitucional el 25 de julio, ordenó a las autoridades locales y nacionales sustituir los techos de asbesto en tres sedes del Instituto Aquileo Parra, tras comprobar que al menos 300 estudiantes estaban en riesgo por exposición a este material prohibido.
Aunque el plazo de cumplimiento vence en 2025, hasta el momento solo se ha logrado una intervención parcial gracias a la movilización comunitaria. La comunidad educativa sigue a la espera de una solución definitiva que garantice entornos escolares dignos y seguros para todos los estudiantes del municipio.