El Colegio Universitario de Vélez estuvo a punto de recibir una inversión que superaba los $1.100 millones provenientes de regalías, pero dicho proyecto que fue reversado.
El Colegio Universitario de Vélez vive uno de sus momentos más complejos por el deterioro de las dos infraestructuras dispuestas para su sede principal. Entre la comunidad educativa temen que la situación los lleve en el futuro a una suspensión en los servicios de formación, por lo que exigen que se hagan inversiones de carácter urgente.
Una de las estructuras es la vieja casona que tiene más de 400 años de construcción y en donde funciona el colegio desde que fue creado por Francisco de Paula Santander en 1824, es decir, hace 201 años, siendo uno de los pocos colegios llamados ‘santanderinos’ que aún quedan en el país.
La estructura de dos pisos permanece sellada desde el 3 de diciembre de 2020, cuando en medio de la pandemia y los rumores del regreso a la clase semipresenciales, la Secretaría de Salud de Santander y el Invima ordenaron su cierre por los problemas estructurales.

Las filtraciones de agua han generado el agrietamiento de los muros en tapia pesado, afectaciones muy notorias en algunos sectores, así como el debilitamiento de los techos en bahareque y tejas de barro, siendo este último generalizado en todo el inmueble.
La segunda estructura, contigua la casona, recibió en los últimos años una inversión por parte de Findeter por $875 millones para la adecuación de cuatro aulas móviles y la intervención de 9 aulas, contó el exrector de la institución Miguel Ángel Vera, quien resaltó que gracias a ese apoyo gestionado ante la entidad del Estado se logró continuar con la formación sin afectar el proceso formativo.
El problema es que, en parte de esa zona, también por fallas estructurales, un muro se cayó y otros están presentando agrietamiento, y hay problemas en los pisos, dijo Yaneth Ovalle Pérez, rectora Colegio Universitario de Vélez, quien ya informó a las autoridades departamentales y municipales, a la espera de un apoyo.
Mientras llegan las ayudas, desde la institución se evalúa la opción al menos de atender el muro colapsado, pero la situación no es fácil.

Cinco años sin soluciones para el Colegio Universitario de Vélez
La vieja infraestructura de la sede principal en donde en su momento funcionó un convento y desde 1973 fue declarado un Monumento Nacional espera desde 2020 una intervención de primeros auxilios o una reparación integral, cumpliendo con las normas de protección patrimonial que se establecen desde la Dirección del Patrimonio del Ministerio de Cultura.
“No nos ha llegado ni una teja”, dijo la rectora, esperando que se cumplan los compromisos de inversión del departamento y que las gestiones que diferentes actores políticos realizan ante el Gobierno Nacional.
El problema en este momento es que nadie sabe de dónde saldrían los recursos para hacer una intervención general del inmueble porque según las reuniones con diferentes organismos y entidades, se estima que la obra superará los $20.000 millones, sin tener en cuenta que la consultoría de los estudios y diseños tampoco se ha contratado.
Por ahora el municipio planea la adecuación de una sobrecubiertas y lonas para evitar que el agua se siga filtrando, deteriorando más la estructura, y hacer algunos fortalecimientos en la parte interna. Orlando Ariza Ariza, alcalde de Vélez, dijo que están en el proceso precontractual y una vez contratados estos trabajos el tiempo de ejecución sería de un mes.

Un proyecto fallido para el Colegio Universitario de Vélez
El colegio estuvo a punto de recibir una inversión que superaba los $1.100 millones provenientes de regalías. Ariza dijo que cuando llegó ese contrato ya estaba firmado y tras una revisión y la inspección de la visita de entes de control se concluyó que no se podría realizar.
La razón es que los recursos solo iban a alcanzar para intervenir el 25 % de las cubiertas y la nueva valoración indicaba que se tendría que renovar el 100 % de las mismas, por lo que los trabajos serían insuficientes y el riesgo se mantendría en toda la infraestructura, dada su antigüedad.
Por este motivo los recursos fueron regresados al ente departamental, dijo Ariza, argumentando que, si en su momento se evaluó la posibilidad de una adición presupuestal que máximo podría ser del 50 % del valor total, solo alcanzaría para cubrir el 45 % de las obras en los techos y el problema continuaría.