La Alcaldía de San Gil proyecta entregar en concesión la operación del aeropuerto Los Pozos por un periodo de 20 años. No obstante, la licitación pública, que en el papel se adjudicará el miércoles 13 de agosto, ha generado dudas entre algunos veedores.
El futuro de la conectividad aérea del sur de Santander está en juego en los próximos días. Este miércoles 13 de agosto se espera que la Alcaldía de San Gil adjudique la licitación pública para entregar en concesión la operación del aeródromo Los Pozos por los próximos 20 años.
No se trata de un contrato menor. Del éxito de este proceso y la elección de un aliado estratégico con experiencia depende que en el corto y mediano plazo se puedan atraer otras aerolíneas, mejorar las frecuencias, conectar a la región con otras ciudades capitales y, por qué no, incluso que se reduzca el costo de los pasajes.
El problema, no obstante, es que esta licitación pública está dejando algunas dudas entre los veedores. Angela Delgado Rangel, representante de la veeduría Colombia Digna y Transparente, aseguró que en el proceso se ha evidenciado una falta de pluralidad de oferentes, requisitos técnicos que según ella están ‘acomodados’, inexperiencia por parte de los interesados en el objeto del contrato y la inclusión de una propuesta falsa o de papel.
Actualmente, ninguna de las dos ofertas cumple lo exigido en el pliego de condiciones y este lunes se sabrá si uno de los proponentes logró subsanar la propuesta o si, por el contrario, la licitación será declarada desierta. La Alcaldía advierte que por ahora se mantiene el plan de adjudicar el 13 de agosto.

¿Por qué se entregará en concesión el aeropuerto de San Gil?
Desde un comienzo, el alcalde de San Gil, Édgar Orlando Pinzón, aseguró que el Municipio no tenía la capacidad técnica y operativa de administrar el aeropuerto Los Pozos. En un cuestionario respondido por Luis Carlos Buitrago (secretario de Control Urbano e Infraestructura) y Diana Patricia Rojas (secretaria Jurídica), ambos funcionarios confirmaron que el año pasado se identificó que “el flujo financiero (…) era deficitario para la administración municipal” y por ello era necesario buscar un aliado estratégico para implementar un nuevo modelo de negocios.
Bajo esa premisa, la administración local abrió el 13 de junio un proceso licitatorio por un valor de $4.350 millones, a través del cual el Municipio le entrega la infraestructura a este aliado privado y éste, a su vez, se compromete a realizar la dotación necesaria para la operación, tales como sillas, bandas de carga y descarga, equipos de rayos X y un hangar de 350 m².
Este socio privado recibirá, además, las vigencias futuras de la tasa aeroportuaria para los próximos 20 años y en ese periodo de tiempo estará autorizado para cobrar las tarifas preestablecidas para el uso de las instalaciones, servicios de carga, estacionamiento y otras actividades económicas.

Entre algunos de los objetivos establecidos en el pliego de condiciones elaborado por la Secretaría de Control Urbano e Infraestructura, despacho que luego cumpliría las funciones de interventor de la obra, estaría la construcción del mencionado hangar por $3.800 millones, arreglos locativos por $100 millones, adquisición de equipos por detección de metales por $100 millones, instalación de bandas de carga y descarga por $350 millones. Estas inversiones deberán concretarse en los primeros dos años del contrato de concesión. Además: Los Pozos: un nuevo impulso para Santander
Una propuesta de papel en la licitación del aeropuerto Los Pozos
Las dudas comenzaron a surgir una vez se realizó el cierre de propuestas y se conoció que solo hubo dos oferentes. Además, uno de ellos no presentó los documentos mínimos y figura con la extraña identificación ‘Nombre con Apellido’. En otras palabras, tiene todos las señales de ser una propuesta falsa o de papel.
María Juliana Acebedo, experta en temas de contratación pública, explica que este tipo de ofertas se usan para inflar el número de propuestas y dar la apariencia de pluralidad de oferentes.

El problema, no obstante, es que ni siquiera hay garantías de que la otra propuesta cumpla con los requisitos mínimos de experiencia. Es decir, tal y como están las cosas, la licitación debería declararse desierta, pues ninguno de los dos oferentes ha cumplido con todos los requisitos habilitantes y financieros.
La Alcaldía de San Gil, no obstante, advierte que aún se adelanta la fase de evaluación de ofertas, en la que es posible subsanar lo encontrado en el informe preliminar y “hasta el momento todo indica que (la adjudicación) será en esa fecha (13 de agosto)”.
¿Oferente de la concesión del aeropuerto Los Pozos podrá subsanar su propuesta?
En el panorama actual, solo la Unión Temporal Aeropuerto Los Pozos podría subsanar lo encontrado en el informe preliminar de evaluación. Este grupo está conformado por Aconingsa (participación del 63%); Interventoría y Construciviles (32 %); e Integrated Engineering Services (5 %).
No obstante, Delgado cuestionó que, de acuerdo con la información subida a la página del Secop II, ninguna de las tres soportó experiencia en el objeto del contrato, es decir, la administración de un aeropuerto.

Por ejemplo, Aconingsa, si bien tiene historia en el tema de concesiones, sería solo en el área del alumbrado. “La única que tiene experiencia en el tema aeronáutico es Integrated Engineering Services S.A.S., pero en reparación de aviones y venta de suministros, nada de operación de un aeropuerto”, expresó la veedora.
Vanguardia analizó el informe preliminar de evaluación y encontró que dentro de la experiencia mostrada está un contrato con el Fondo Rotatorio de la Policía por $4.143 millones, para el mantenimiento de aeronaves, el cual fue realizado por Integrated Engineering, el socio minoritario de la unión temporal.
El otro contrato que sustenta la oferta es por $9.243 millones para el alumbrado público de Lebrija, el cual fue ejecutado por un consorcio en el que tuvo participación Aconingsa.
En ese contexto, el pliego de condiciones es claro y establece que los proponentes deben acreditar como mínimo un contrato y un máximo de tres, cuya sumatoria sea igual o superior al 100 % del presupuesto oficial.
En este caso, se está hablando de una licitación por $4.350 millones, por lo que solo el contrato con el Fondo Rotatorio de la Policía no es suficiente.
Además, en el informe preliminar de evaluación se advierte que dos de las hojas de vida presentadas como personal mínimo requerido no cumplen lo estipulado en los pliegos de condiciones.
Tampoco se allegaron unos documentos para acreditar la situación financiera, claves para evaluar la capacidad económica y organizacional del oferente, ni se allegó el documento de identidad de uno de los revisores fiscales.
Está por ver si este lunes 11 de agosto (fecha límite establecida en los pliegos de condiciones) la Unión Temporal Aeropuerto Los Pozos logra subsanar su oferta.
Aconingsa ya había contratado en el municipio de San Gil
Otro aspecto es que el principal accionista de la Unión Temporal Aeropuerto Los Pozos, Aconingsa, fue la encargada de instalar el alumbrado navideño de san Gil en diciembre de 2024, en un contrato que se hizo por invitación por parte de la empresa de servicios públicos de San Gil, Acuasan.
Cabe recordar que bajo la actual administración local la operación del alumbrado público quedó en manos de la empresa municipal de acueducto, algo que ha sido cuestionado por algunos concejales y veedores, que ponen en duda la experiencia de Acuasan en la prestación de este servicio.
El contrato con Aconingsa se ejecutó por un valor de 682 salarios mínimos mensuales vigentes, cerca de $900 millones, al que también fueron invitados como proponentes para el proceso de alumbrado navideño las empresas Aservin Asesoría e Ingeniería Limitada e Ingsacol.
Una de las situaciones que llama la atención para la veeduría es que la representante legal de Aservin en la invitación realizada por Acuasan en 2024, para participar del proceso del alumbrado navideño, es Delcy Peña Pérez. Esta misma persona figura ahora como la representante legal de la Unión Temporal Aeropuerto Los Pozos y de Aconingsa.