En pleno remate de la Liga Colombiana 2025-II, mientras los cuadrangulares definen al segundo campeón del año, en los despachos de la Dimayor se estudiaría una propuesta que podría transformar la manera en que se consagran los títulos del fútbol profesional colombiano.
La organización evalúa la posibilidad de que, desde 2026, el FPC tenga tres campeones por temporada, un movimiento sin precedentes en el país y que ya empieza a generar debate entre hinchas, dirigentes y analistas.
La información fue revelada por el periodista Diego Rueda en El Vbar de Caracol Radio, donde aseguró que el proyecto está siendo analizado y tendría un objetivo claro: premiar la regularidad.
Un título para el mejor del año
Según la propuesta, además de los dos campeones tradicionales, uno por cada semestre, se otorgaría una tercera estrella al club que sume más puntos en la tabla de reclasificación, es decir, el equipo más constante en los 12 meses de competencia.
La idea toma fuerza tras lo ocurrido recientemente en Argentina, donde Rosario Central fue proclamado campeón por acumulado sin que el reglamento hubiera sido explicado con suficiente claridad antes del torneo. Aunque en Colombia el modelo aún está en discusión, su posible implementación ya despierta inquietudes y expectativas.
¿A quién beneficiaría hoy?
Si la norma aplicara en 2025, el club que estaría recibiendo esa tercera estrella sería Independiente Medellín, líder de la reclasificación con una ventaja mínima sobre Deportes Tolima.
Mientras tanto, en el panorama competitivo actual, Santa Fe defiende el título del primer semestre en los cuadrangulares del grupo B, y los equipos siguen disputando cupos para la Copa Libertadores 2026, espacio donde clasifican el campeón vigente, los dos mejores de la reclasificación y el campeón del segundo semestre.
En la Copa Sudamericana, por su parte, Atlético Nacional, América y Junior serían los clasificados momentáneos a la fase previa.
Una medida que podría cambiar el torneo
Aunque la Dimayor todavía no ha anunciado una decisión formal, la propuesta gana terreno entre quienes consideran que premiar la regularidad podría equilibrar la competencia, compensar la volatilidad de los torneos cortos y reforzar la competitividad a largo plazo.