Así fue la investigación que terminó en la captura del señalado feminicida.

Un juez envió a la cárcel, bajo medida de aseguramiento, a Javier Martínez Vargas, señalado como el presunto responsable del atroz feminicidio de Ana María Ruiz Quintero, ocurrido el pasado 5 de abril en Lebrija, Santander.

Según la Fiscalía, el hombre habría participado en el asesinato de la mujer, quien se ganaba la vida como vendedora de tintos y cuyo cuerpo fue hallado desnudo en una zona boscosa conocida como El Basurero, cerca del barrio El Paraíso.

Durante las audiencias, se reveló que el cadáver presentaba signos de estrangulamiento, mordeduras en sus genitales, rostro y otras partes del cuerpo; además de un alto grado de violencia. Medicina Legal confirmó que la víctima murió por asfixia mecánica.

Los rastros en el cuerpo de la víctima evidencian un ataque cargado de odio, misoginia y sometimiento”, indicó el ente acusador.

El procesado fue capturado por la Policía en zona rural del municipio de San Alberto, sur del Cesar. Aunque no aceptó los cargos, un juez de control de garantías le dictó medida de aseguramiento en centro carcelario por los delitos de feminicidio agravado y acto sexual violento agravado.

Así fue el asesinato de Ana María Ruiz en Lebrija

Ana María Ruiz Quintero era una reconocida vendedora de tintos. Su cuerpo fue hallado el pasado 5 de abril en el sector conocido como El Basurero, en Lebrija.

Aquel trágico día, la mujer compartía con un grupo de amigos tras terminar su jornada laboral, cuando el hoy capturado la convenció de acompañarlo a otro lugar. Desde entonces se perdió su rastro. Horas más tarde, su cuerpo fue hallado desnudo y sin vida.

El hallazgo estremeció a la comunidad. El cadáver presentaba múltiples heridas, signos de abuso sexual y estrangulamiento.

Vanguardia conoció que cámaras de seguridad de la zona registraron lo que serían las últimas imágenes de la víctima con vida. En uno de los videos se observa a Ana María caminando en compañía de un hombre de contextura delgada, piel trigueña y ropa clara, quien posteriormente se logró establecer que era Javier. Por la forma en que la sujetaba del brazo, se presume que no iba por voluntad propia.

La Policía señaló que este material, junto con los testimonios de testigos, fue clave para esclarecer el caso y obtener la orden de captura de Martínez Vargas, de 35 años.

Shares:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *