La casa de la víctima fue registrada de arriba abajo por los delincuentes y varias de sus pertenencias desaparecieron. Esta es la pista que ahora siguen los investigadores.

El asesinato de Wilson Vicente González Reyes, quien fue alcalde de Rionegro, Santander, sigue bajo investigación. Fue encontrado muerto el pasado 14 de agosto en una finca de la vereda Galápagos, con dos impactos de arma de fuego. La Policía investiga un posible robo como móvil del crimen.

La vivienda donde ocurrió el crimen podría tener una de las primeras respuestas sobre lo que pasó.

Cuando los investigadores llegaron a la finca, encontraron la casa completamente revolcada. Diferentes espacios habían sido registrados y, al revisar las pertenencias del exalcalde, establecieron que varios objetos personales habían desaparecido.

Entre ellos estaban una cadena de oro, anillos, el teléfono celular y hasta algunos zapatos.

Este hallazgo llevó a la Policía de Santander a considerar el hurto como una de las principales hipótesis sobre el homicidio, aunque por ahora no existe una conclusión definitiva sobre el móvil.

“Toda la casa fue revolcada prácticamente, donde buscaron absolutamente en todo el lugar de la casa”, explicó el coronel Néstor Arévalo, comandante de la Policía de Santander.

El oficial agregó que los responsables habrían revisado diferentes espacios de la vivienda e incluso se llevaron prendas personales del exmandatario.

“Inclusive hasta calzado del señor exalcalde fue hurtado”, señaló.

Para los investigadores, la escena plantea la posibilidad de que González Reyes haya sido asesinado durante un robo. Sin embargo, también deberán establecer si el desorden de la vivienda y la desaparición de los objetos fueron consecuencia del hurto o si, por el contrario, hicieron parte de una situación que se buscaba encubrir.

Dos impactos de bala en el cuerpo de Wilson González Reyes

El cuerpo de González Reyes fue encontrado con dos heridas producidas por arma de fuego. Una de ellas estaba en la cabeza y la otra, en una de sus manos.

Mientras se reconstruyen sus últimos momentos, la Policía busca determinar quiénes estuvieron en la finca y qué movimientos se registraron antes y después del homicidio.

Según Arévalo, en el lugar fueron ubicadas cuatro personas que actualmente son valoradas como testigos. Algunas habrían tenido conocimiento directo de los hechos, mientras que otras viven cerca del sitio.

“Las hipótesis son varias las que barajan nuestros investigadores”, manifestó el comandante.

Los investigadores también analizan si hubo otras personas en el predio, diferentes de quienes ya fueron ubicadas.

“Estamos en un análisis de datos, primeramente con relación al lugar de los hechos, que pudieran arrojar presencia de otras personas diferentes a las que estaban allí”, explicó.

La cadena de oro y los anillos que acostumbraba utilizar el exalcalde no fueron encontrados después del crimen. Tampoco apareció su teléfono celular.

Estos elementos son ahora parte de las pesquisas para establecer qué ocurrió.

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