La nueva propuesta para terminar la obra del Hospital Regional de San Gil incluyó la construcción de un sistema de energía fotovoltaica. Por eso presupuesto pasó de $48.000 millones a $56.200 millones.
Uno de los milagros que esperan todos los sangileños desde hace varios años es la terminación de la nueva infraestructura del Hospital Regional de San Gil, un proyecto que hoy está a la expectativa de la aprobación de recursos por parte del Ministerio de Salud.
Lo último que se conoce sobre la iniciativa es que para continuar con la construcción de los cuatro módulos que permanecen en obra negra desde agosto de 2023 (cuando culminó la ahora llamada primera fase) se necesitan $56.200 millones.
Horbes Buitrago Mateus, gerente de la institución hospitalaria, expresó que el documento fue radicado desde el pasado 28 de febrero, luego de una revisión para la actualización de costos y la inclusión de nuevos elementos.
La modificación más relevante de esta última propuesta es que, además de sobrepasar los $48.000 millones que se tenían estipulados, se incluyó la construcción de un sistema de energía fotovoltaica para abastecer el suministro de electricidad del nuevo hospital.
Aunque inicialmente la intención era empujar la gestión del proyecto desde la Secretaría de Salud de Santander, ante la intención del Gobierno Nacional de trabajar de la mano con los hospitales, el proyecto se presentó directamente.
También está la posibilidad de que, una vez esté aprobada la propuesta y se destinen los recursos, sea el Hospital Regional de San Gil el que se encargue del proceso de contratación.
Más allá de cuál sea la entidad responsable de adelantar el trámite, el gerente del hospital sangileño dijo que lo más importante es lograr reiniciar la obra y terminarla, porque ya van 20 meses de parálisis.
Buitrago dijo que el tener la obra parada genera serias preocupaciones por el deterioro que pueda llegar a presentarse en la estructura que se está construyendo. Otro asunto es el posible aumento de los costos porque a medida que avanza el tiempo también suben los precios del material, la mano de obra y otros valores que terminan impactando el cálculo de inversión.
Finalmente, está el desgaste financiero del Hospital Regional de San Gil, que por no tener una sede principal terminada debe asumir los gastos de funcionamiento de tres sedes: administrativa, consulta externa y servicios intrahospitalarios, los cuales iniciaron desde 2019 cuando se demolió la antigua infraestructura para iniciar el nuevo proyecto.
El gerente cree que el actual proceso legal que el Ministerio de Salud adelanta contra la Gobernación de Santander por la ejecución de la primera fase del proyecto de reposición hospitalaria no debería ser un impedimento para que se aprueben los recursos finales requeridos.
El ente ministerial no estuvo de acuerdo con el informe de inversión y desarrollo de la primera fase, por lo que estaría solicitando una reparación directa, es decir, que las entidades territoriales (incluyendo alcaldía de San Gil, hospital y Gobernación) le regresen cerca de $24.000 millones que fueron invertidos por el Gobierno Nacional en el proyecto.