Santander acelera decisiones clave para blindarse ante riesgos climáticos, corregir cargas tributarias injustas y destrabar obras estratégicas, en una agenda que combina prevención, inversión pública y presión institucional para responder a necesidades urgentes en el territorio.
El gobernador Juvenal Díaz Mateus presentó un balance en el que destacó la activación de un plan anticipado frente al Fenómeno del Niño, previsto para los próximos meses.
La estrategia articula a alcaldías, dependencias departamentales y organismos de socorro para enfrentar incendios forestales, pérdidas agrícolas y temperaturas extremas.
En paralelo, se asignaron cerca de 4.300 millones de pesos para el control de enfermedades transmitidas por vectores, con recursos del sistema nacional de salud.
En materia de seguridad, la administración departamental consolidó acciones conjuntas con Ejército, Policía y Fiscalía para contener estructuras criminales y sostener la reducción de delitos. Las autoridades ratificaron una postura de cero tolerancia frente a cualquier intento de consolidación ilegal en la región.
Uno de los anuncios más relevantes impacta directamente a la población rural. Tras gestiones ante el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, 33.500 familias de municipios como Lebrija, Páramo, Cabrera y Barichara recibieron ajustes en sus avalúos catastrales, lo que reduce cobros considerados desproporcionados y alivia la carga económica en el campo.
En infraestructura, el Gobierno departamental mantiene activa la gestión de recursos por 63.000 millones de pesos para la variante de San Gil, con una nueva mesa técnica programada para mayo.
Además, avanzan estudios por 15.000 millones de pesos para garantizar agua potable en Barichara, mientras se exige a la empresa operadora cumplir estándares sanitarios que protejan a la comunidad.