Detrás de esta ola de sangre se esconde la guerra de ‘Los del Sur’, una de las estructuras más poderosas y violentas que operan en Bucaramanga.

Varios de los homicidios ocurridos recientemente en Bucaramanga y su área metropolitana tienen un denominador común: ajustes de cuentas por tráfico de estupefacientes.

Aunque muchos de las víctimas son jóvenes, ellos representan solo el eslabón más débil de una cadena criminal mucho más amplia.

Detrás de esta ola de sangre se esconde la guerra de ‘Los del Sur’, una de las estructuras más poderosas y violentas que operan en Bucaramanga, que busca el control total de los puntos de venta de drogas o “ollas” en barrios de Bucaramanga, Girón y Floridablanca.

El asesinato de ‘El Wally’ ligado a la banda ‘Los del Sur’

El caso más reciente en los que la banda ‘Los del Sur’ estrían presuntamente involucrados fue el homicidio del influenciador Walter Fabián Archila Bermúdez, conocido como ‘El Wally’. El ataque ocurrió en la madrugada del 7 de noviembre, en el sector El Carmen de Floridablanca. Dos hombres a bordo de una motocicleta abrieron fuego sin mediar palabra contra el joven, quien se encontraba en un puesto de comida con su pareja. Testigos afirmaron que recibió al menos seis impactos de bala.

El general William Quintero, comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, confirmó que “‘El Wally’ tenía ocho anotaciones en el SPOA por delitos como hurto, porte ilegal de armas y fuga de presos”. Las primeras hipótesis indican que su asesinato estaría relacionado con el microtráfico en zonas que no debía intervenir.

“Se dedicó a vender en lugares que no estaba autorizado y era controlado por una estructura, presuntamente ’Los del Sur’, ya le habían dicho que no se metiera en esa zona y por eso le quitan la vida”, precisó el general Quintero en rueda de prensa.

Incluso, las autoridades investigan al padre del influenciador, quien también presenta antecedentes judiciales.

El poder que se impone desde las cárceles

La estructura de ‘Los del Sur’ no solo domina las calles. Desde prisión continúan operando, bajo las órdenes de alias ‘Carnal’, su máximo cabecilla, quien se habría aliado con alias ‘Brayan’, un sicario del Tren de Aragua señalado de cometer al menos ocho homicidios en Bucaramanga y su área metropolitana.

Investigadores han establecido que pese a estar recluido, ‘Brayan’ sigue coordinando extorsiones, cobros y asesinatos.

Fuentes judiciales informaron que Alias ‘Brayan’ continuó ejerciendo como jefe de sicarios, utilizando teléfonos y mensajeros para coordinar homicidios y cobros de extorsión. Su nombre aparece ligado a la masacre de Floridablanca.

Villa Esperanza: un territorio bajo fuego

Uno de los puntos más golpeados por esta guerra en los últimos días es el asentamiento humano Villa Esperanza, ubicado en Floridablanca. El pasado 25 de octubre, una masacre cobró la vida de cuatro personas, y menos de dos semanas después, el 10 de noviembre, el sector volvió a ser escenario de violencia: una persona murió y dos más resultaron heridas.

El brigadier general William Quintero, comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, señaló que este ataque también estaría relacionado con una disputa entre estructuras criminales que buscan el control del microtráfico en esa zona.

“Todo apunta a que este hecho obedece a un ajuste ilegal de cuentas entre grupos que se disputan el control del expendio de drogas en Villa Esperanza. La estructura de ‘Los del Sur’ quiere apoderarse de esa zona, donde ya controlan cerca del 80 % del microtráfico en el área metropolitana”, explicó el oficial.

“Los jóvenes están siendo arrastrados a esta guerra”

La violencia ligada al microtráfico está dejando huellas profundas en la sociedad bumanguesa. Niños, adolescentes y población LGBTIQ+ son los más vulnerables ante la venta y consumo de estupefacientes.

Diego Ruiz, director de la Corporación Conpazes explicó a Vanguardia que la falta de intervención integral de las autoridades competentes agrava el problema.

“En Bucaramanga hacen falta políticas de prevención. Instituciones como la Policía concentran sus esfuerzos en la reacción frente al delito, pero poco se hace por atender las causas estructurales del problema. La falta de oportunidades, situaciones de violencia familiar y deserción escolar entre muchos problemas más están empujando a muchos jóvenes hacia el consumo y venta de drogas”, señaló Ruiz.

El defensor agregó que entidades como el ICBF y las alcaldías locales deberían fortalecer los programas de acompañamiento familiar, educativo y comunitario para reducir los factores de riesgo que alimentan la violencia urbana.

También advirtió que en los sectores más vulnerables “la presencia institucional es casi nula; mientras tanto, los grupos criminales se fortalecen y terminan convirtiéndose en la única figura de autoridad para la comunidad”.

Ruiz alertó además sobre la creciente vinculación de menores de edad, personas migrantes venezolanas y miembros de la población LGBTIQ+ al negocio del microtráfico local. Según explicó, esta situación se agrava por la falta de rutas efectivas de atención, inclusión laboral y acompañamiento psicosocial, lo que deja a estas poblaciones en mayor riesgo de reclutamiento y explotación por parte de las estructuras delictivas.

La respuesta de las autoridades

La Policía Metropolitana de Bucaramanga ha reforzado la presencia en las zonas críticas con patrullajes permanentes y unidades del GOES.

“Tenemos que recuperar esta zona. No podemos permitir que se convierta en un epicentro de violencia y criminalidad”, afirmó el general comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga William Quintero.

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