Junior ganó 0-1 en Ibagué y cerró la final con un contundente 4-0 global.

Barranquilla no necesitó ver el mar para sentir la marea alta; a más de 800 kilómetros de casa, en una noche espesa en Ibagué, Junior volvió a imponer su oficio de equipo grande, ese que sabe esperar, golpear en el momento justo y convertir una final en un trámite controlado.

El conjunto rojiblanco se proclamó campeón del Torneo Finalización al vencer 0-1 a Deportes Tolima en el estadio Manuel Murillo Toro y cerrar la serie con un contundente 4-0 en el global, una diferencia que no admite discusiones.

Fue el undécimo título de liga para el club barranquillero y una coronación que también le abre la puerta directa a la fase de grupos de la Copa Libertadores.

El libreto del partido fue claro desde el arranque. Tolima, obligado por la desventaja de la ida, salió con vértigo y empujado por su gente. En los primeros minutos exigió al arquero Mauro Silveira, primero con un cabezazo tras tiro de esquina de Brayan Rovira y luego con un remate de Jersson González que Didier Moreno salvó en la línea. Era el intento desesperado de una reacción temprana.

Pero Junior, paciente y ordenado, entendió rápido dónde estaba el negocio. Cada pérdida del local era una invitación al contragolpe.

La advertencia llegó al minuto ocho, cuando Bryan Castrillón quedó mano a mano con Cristopher Fiermarín, que respondió para sostener con vida a su equipo.

El golpe definitivo cayó al minuto 15. Yimmi Chará filtró un pase quirúrgico y José Enamorado, figura absoluta de la final, volvió a aparecer. El extremo ganó en velocidad, picó el balón con frialdad y silenció el Murillo Toro. Tercer gol suyo en la serie y sentencia anticipada.

A partir de ahí, el partido entró en el terreno que mejor maneja el Junior de Alfredo Arias: posesión inteligente, control emocional y manejo de los tiempos. Tolima quedó aturdido y, aunque encontró un respiro con la expulsión de Guillermo Paiva al 41, no logró transformar la superioridad numérica en goles. Silveira volvió a responder ante intentos de Kevin Pérez y Samuel Velásquez, quien en el segundo tiempo estrelló un potente remate en el palo al 61.

Con el paso de los minutos, la ilusión local se fue diluyendo. Junior bajó revoluciones, administró la ventaja y se apoyó en la experiencia, simbolizada en el ingreso de Teófilo Gutiérrez, para cerrar el partido sin sobresaltos.

El pitazo final confirmó lo que ya era una certeza: Junior fue el gran dominador de la final, superior en Barranquilla y efectivo en Ibagué. Alfredo Arias celebró así su primer título en el fútbol colombiano, luego de quedarse a las puertas en 2023 con el DIM, y el club rojiblanco sumó una estrella más a su historia.

Lejos de casa, con autoridad y sin estridencias, Junior escribió otro capítulo dorado. Porque los campeones no siempre necesitan brillar; a veces, basta con saber cuándo atacar y cuándo dejar que el reloj haga el resto.

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