Amapola, hija de Paloma Valencia, se robó el show en el cierre de campaña con una frase que aludió a Abelardo de la Espriella y generó risas en el Movistar Arena.
El cierre de campaña de Paloma Valencia en el Movistar Arena de Bogotá terminó convertido en algo más que un acto político: fue una mezcla de mitin, terapia familiar en vivo y comedia involuntaria, todo gracias a la aparición de Amapola, la hija de la candidata, quien con apenas unas frases logró desatar risas, aplausos y uno que otro ataque de nervios en tarima.
Mientras miles de seguidores agitaban banderas y coreaban consignas de campaña, la verdadera protagonista terminó siendo la niña de nueve años, que dejó claro que en tiempos electorales ni siquiera los hijos de los candidatos escapan del estrés político nacional.
Según los organizadores, más de 10.000 personas asistieron al evento con el que Paloma Valencia buscó mostrar músculo político de cara a las elecciones presidenciales. Sin embargo, el momento más comentado no vino de un discurso económico ni de una promesa de seguridad, sino de una frase lanzada con total espontaneidad por su hija.
Todo comenzó cuando Valencia intentó que la menor saludara al público y gritara que estaba “firme”. Pero Amapola decidió improvisar y soltó una frase que atravesó el auditorio como un misil cargado de ironía electoral: “Pero es que yo no estoy firme, no estoy firme con la patria”.
La referencia no pasó desapercibida. La frase parecía una clara pulla al lema político utilizado por Abelardo de la Espriella, quien ha convertido el discurso patriótico y el respaldo a las Fuerzas Militares en parte central de su campaña. El Movistar Arena explotó en risas y aplausos. La política colombiana, por unos segundos, pareció escrita por los libretistas de una sátira nacional.
Pero el episodio no terminó ahí. En otro momento, la candidata le preguntó públicamente a su hija “¿con quién estás?”, esperando probablemente una consigna heroica para cerrar el acto. La niña guardó silencio, dudó y luego lanzó otra frase que dejó congelados a varios en primera fila: “¿Y si perdemos?”.
La reacción de Valencia fue inmediata. Le retiró suavemente el micrófono y respondió con firmeza: “¡No vamos a perder!”. El público volvió a reír mientras en la tarima quedaba flotando una escena poco habitual en la política tradicional: una hija verbalizando, sin filtros, el miedo y la presión que rodean una campaña presidencial.
La propia candidata reconoció que su hija vive dividida emocionalmente entre querer que su madre gane y, al mismo tiempo, temer lo que implicaría la Presidencia para la vida familiar. “Cuando piensa en ganar se entristece, pero cuando piensa en perder llora y dice que se acaba el país”, comentó Valencia frente al auditorio.
Más allá del tono anecdótico, el episodio también dejó ver el lado más humano y contradictorio de las campañas políticas: mientras los candidatos prometen salvar la patria, sus propios hijos intentan entender por qué la política les roba tiempo, tranquilidad y hasta privacidad.
Y precisamente sobre privacidad gira otra de las polémicas que ha enfrentado recientemente la campaña de Paloma Valencia. Días atrás, la candidata acusó a sectores cercanos a Abelardo de la Espriella de impulsar ataques digitales y montajes con inteligencia artificial en redes sociales, incluyendo publicaciones falsas relacionadas con su hija.
El cruce de acusaciones escaló rápidamente. Valencia aseguró que existen “bodegas” digitales atacando a su familia y vinculó indirectamente a la campaña de De la Espriella. El candidato respondió negando cualquier relación con estructuras de desinformación y pidió sacar a los niños de la confrontación política.
Sin embargo, la tensión entre ambos sectores de la derecha sigue creciendo en plena recta final electoral, donde los golpes ya no solo se lanzan desde discursos y debates, sino también desde memes, montajes con IA y frases espontáneas de una niña que, sin proponérselo, terminó haciendo uno de los comentarios más virales de la campaña presidencial colombiana.