De nuevo se presentan inundaciones en varios corredores viales metropolitanos, tras la arremetida del invierno en Bucaramanga.
Las lluvias de los últimos días no sólo han afectado a los residentes en áreas de riesgo, también han hecho que colapsen los corredores viales metropolitanos.
Las inundaciones en tales trayectos, además de ser problemas recurrentes, interrumpen la movilidad y ponen en riesgo la seguridad de peatones y conductores.
Esta situación se ha vuelto más común en las autopistas a Floridablanca, a Piedecuesta y a Girón, en donde las precipitaciones han causando serios estragos.
¿Por qué se inundan estas zonas cada vez que llueve?
La respuesta involucra múltiples factores, desde la poca planificación urbana hasta los efectos del cambio climático.
Según los expertos, uno de los principales problemas es la insuficiencia o el mal diseño de los sistemas de drenaje pluvial: “En las autopistas del área los sistemas de alcantarillado no están preparados para manejar grandes volúmenes de agua en poco tiempo”, dijo el ingeniero de la UIS, Reynaldo Gómez Torres.
“Los desagües pluviales suelen ser dimensionados para eventos de lluvia promedio; sin embargo, las tormentas, que se han vuelto frecuentes, superan la capacidad de dichas estructuras”, añadió.
De igual forma, “los desagües pueden obstruirse con hojas, basura y sedimentos, reduciendo aún más su capacidad para evacuar el agua”, precisó Gómez Torres.
Y en todo esto también hay que atribuirle un tanto de responsabilidad a la falta de cultura ciudadana: “La acumulación de basura y demás residuos sólidos contribuye al problema”, dijo.
“Durante las lluvias, los desechos son arrastrados hacia las alcantarillas, bloqueándolas y reduciendo su efectividad. Este es un problema de gestión de residuos, pero también de concienciación ciudadana sobre el impacto de tirar basura en lugares públicos”, precisó el experto.
Agregó que, “algunos tramos de las autopistas del área, como por ejemplo, la de Girón y Floridablanca, están construidos con pendientes para facilitar el flujo de vehículos y el drenaje del agua hacia los bordes. Sin embargo, cuando el sistema de desagüe falla, estas mismas pendientes pueden convertirse en ‘canales’ que concentran el agua en puntos específicos, creando inundaciones rápidas. Además, en los túneles y pasos a desnivel, el agua tiende a acumularse, ya que estos son los puntos más bajos del corredor vial”.
De igual forma, -añadió- “en varios tramos el pavimento y el asfalto dominan el paisaje, lo que significa que la mayor parte de la lluvia no se infiltra en el suelo. Al no tener vías naturales para filtrarse, el agua de lluvia corre superficialmente, aumentando el volumen que deben manejar los sistemas de drenaje”, precisó.
Habla la Empas
Mayra Vega Bayona, ingeniera de Distrito de la Empresa del Alcantarillado, Empas, fue enfática en decir que “los corredores viales metropolitanos y las vías nacionales cuentan con estructuras de control pluvial, las cuales son gestionadas por los administradores correspondientes, y no por Empas”.
“Tales infraestructuras no fueron entregadas a nuestra Empresa, por lo que no forman parte del catastro de redes de captación y conducción de caudales domésticos, que constituyen nuestro objeto misional”, añadió.

Sin embargo, aclaró que en las inundaciones de estos últimos días, “la entidad ha colaborado con equipos y personal técnico para solucionar parte de los problemas que se han presentado en el área metropolitana”.