Voceros del proyecto Soto Norte afirmaron que “aquí solo se habla del agua como si fuera una preocupación de Bucaramanga y se ignora que hay más de 30 mil personas habitando Soto Norte que llevan 500 años cuidando su región, y protegiendo el agua que ellos también consumen. Son los más interesados en que no se contamine”.

Frente a la marcha del agua convocada para hoy en Bucaramanga, Vanguardia tenía el reto de hablar precisamente con la firma que está en voz de todos, con la certeza de que debía ser escuchada.

Haciendo gala del equilibrio informativo, buscamos a la vicepresidenta de asuntos estratégicos de Soto Norte, Yaneth Mantilla, para que responda muchas de las inquietudes de los santandereanos.

Es un deber saber qué es mito y qué no, de tantas cosas que se han dicho sobre este proyecto en Santander.

¿Qué es mito y qué es verdad en el proyecto de Soto Norte?

¿Mitos? son tantos que no alcanzo a enumerarlos todos. En la sola frase “Minesa busca hacer megaminería en el Páramo de Santurbán” hay por lo menos tres mentiras.

La primera es que Minesa ya no existe. Fue una empresa que en algún momento hizo estudios y alcanzó a solicitar licencia ambiental para un proyecto de minería a gran escala en los municipios de California y Suratá.

Aris Mining, una compañía social y ambiental con un componente minero que hoy tiene un modelo de operación exitoso y con resultados evidentes en otros departamentos, compró esa compañía y le dio un vuelco total con el que cambió la empresa y rediseñó por completo el proyecto que planteaba.

Estamos presentando una nueva filosofía y una manera diferente de ver la minería, con una experiencia muy seria y profunda en procesos de formalización minera y óptimo manejo del recurso hídrico, que estamos seguros es el modelo más idóneo de operación minera en Soto Norte.

¿Cuál es la segunda mentira?

La segunda es que se trata de megaminería. No hay ni habrá megaminería en Soto Norte. Sé que suena raro, que una mujer minera diga esta frase, pero es la verdad. No hemos movido un centímetro de tierra para producir oro jamás en la provincia de Soto Norte.

Nosotros queremos proponer un proyecto de pequeña y mediana minería en asocio con los mineros tradicionales de la región, como lo ha planteado el propio Gobierno Nacional en sus políticas de redistribución equitativa de los beneficios de la minería. Ya incluso informamos a las autoridades gubernamentales sobre este cambio y modelo.

Y la tercera mentira, la más repetida, es que queda en el Páramo de Santurbán. Ni siquiera el anterior proyecto de la extinta Minesa quedaba en el páramo. Si hubiese estado en el Páramo el ANLA no habría recibido la solicitud de licencia a esa empresa, porque la minería en páramo está prohibida por la Ley. En eso coincidimos todos. En este gobierno, el propio Ministerio de Ambiente concertó la línea de Páramo con las comunidades de California y Vetas, y ha avanzado parcialmente con Suratá. Hoy, como lo dicen las resoluciones del Gobierno Nacional, es clarísimo para todos hasta dónde llega el páramo y que el proyecto de pequeña y mediana minería que Aris Mining quiere proponer para Soto Norte queda en su totalidad por fuera de los límites del páramo. Estamos bien debajo de ese límite, a una altura incluso inferior a la de una ciudad como Bogotá.

Siempre que se señala que el proyecto está por fuera de la línea de páramo, los contradictores aseguran que igual existe algo riesgo de contaminación por las aguas subterráneas de la zona, ¿qué dicen ustedes al respecto?

Laguna de Cuntas, en Vetas, parte del páramo de Santurbán. (Foto: César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL)Laguna de Cuntas, en Vetas, parte del páramo de Santurbán. (Foto: César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL)

Voy a permitirme ser vanidosa: le aseguro que no hay ninguna institución, organización o universidad que cuente con más estudios sobre el agua en Soto Norte que nuestra compañía.

“Conocemos el ciclo del agua claramente, porque además lo hemos estudiado junto con las mismas comunidades que viven allí. Confío plenamente en la ciencia, la tecnología y el saber de los habitantes de la provincia, y le aseguro que contamos con todo lo necesario para trabajar sin poner en riesgo el agua de nosotros los santandereanos. Justamente, es a través de procesos como el licenciamiento ambiental que es una obligación de la minería legal, que se puede controlar, y hacer seguimiento permanente de una operación minera.

Vanguardia ha realizado desde hace mucho tiempo investigaciones que demuestran que hay una problemática seria por contaminación con mercurio en el río Suratá, ¿qué responden al respecto?

Archivo / VANGUARDIA De acuerdo con la Agencia Nacional de Minería, el 43 % de los títulos en Santander tienen concepto para desarrollar actividad de materiales de construcción, el 15 % para extracciones de oro y metales preciosos, y el 9 % para explotación de carbón.Archivo / VANGUARDIA De acuerdo con la Agencia Nacional de Minería, el 43 % de los títulos en Santander tienen concepto para desarrollar actividad de materiales de construcción, el 15 % para extracciones de oro y metales preciosos, y el 9 % para explotación de carbón.

Es que esa triste realidad es la que precisamente hay que enfrentar con inteligencia, rigurosidad y voluntad política ¡Han culpado de la contaminación a una empresa como la nuestra, que ni siquiera está operando, y no ha extraído ni un solo gramo de oro! Es imposible la afectación si no hemos realizado ninguna actividad, están tratando de sustentar efectos sin haber causas.

Entretanto, los que sí operan son grupos ajenos al territorio que no tienen ningún sentido de respeto ni por la ley ni por el ecosistema. La que contamina las aguas es la ilegalidad, no las empresas legales, ni los mineros en procesos de formalización que quieren ejercer sus labores de forma responsable. Aquí solo se habla del agua como si fuera una preocupación de Bucaramanga y se ignora que hay más de 30 mil personas habitando Soto Norte, que llevan 500 años cuidando su región, y protegiendo el agua que ellos también consumen. Ellos son los más interesados en que el agua no se contamine.

Y yo le digo una cosa: yo soy una mujer santandereana, tengo mi familia aquí en Bucaramanga, y vivo en Piedecuesta. ¿Usted cree que voy a poner en riesgo la salud de mis hijos y la de todas las personas que quiero trabajando en un proyecto que no pueda asegurar que hace las cosas bien? Como todos yo defiendo a muerte el agua de nosotros los santandereanos. Pero la solución no logra desde las falacias y la división. Aris está dispuesto a apoyar esa formalización como lo ha logrado con más de 2 mil pequeños mineros ya formalizados en Antioquia y Caldas, a través de modelos exitosos y avalados por el Ministerio de Minas y las entidades competentes. Queremos ser parte de la solución y trabajar junto al Gobierno en esa dirección.

¿Y cuándo piensan radicar la solicitud de licencia ambiental de este nuevo proyecto de Soto Norte?

Eso depende de un solo factor: los estudios. Ya hemos hecho de estudios de todo tipo, desde ambientales hasta sociales, pero en el momento en el que decidimos cambiar radicalmente la escala del proyecto, transformarlo en un proyecto de mediana minería y trabajar en asocio con los pequeños mineros, muchas cosas cambian. Lo claro es que queremos que todo esté sometido a la mayor rigurosidad técnica y científica, siempre dándole prevalencia al cuidado hídrico y con los mineros del área, así que preferimos tomarnos un tiempo más y hacer una inversión superior, pero asegurarnos de que ofreceremos a Soto Norte y Santander el mejor proyecto de desarrollo de los últimos 25 años.

¿Por qué cree que en Bucaramanga tienen un concepto tan adverso o renuente a la explotación minera y que se convoquen marchas para pedir la prohibición total de la minería?

A la marcha asistirán miembros del Comité por la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán y del Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana. (Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)A la marcha asistirán miembros del Comité por la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán y del Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana. (Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)

Las mediciones de percepción ciudadana sobre la minería en Santander dicen otra cosa distinta. La rectora Brigitte Baptiste, quien delimitó el páramo como directora del Von Humboldt lo ha dicho en reiteradas ocasiones: es clave superar el debate ideológico y basarnos en los datos y la ciencia. Santander ha sido por siglos un departamento minero, incluso el origen de Bucaramanga y una zona como Real de Minas, evoca el origen minero y la identidad minera de la ciudad, y de una actividad que le ha aportado mucho a Colombia. Nos tenemos que sentir orgullosos de esa historia. Creo que hay mucha desinformación y eso le es útil a ciertas personas e intereses. Pero también soy autocrítica y acepto que nosotros los mineros también nos hemos equivocado al no enfrentar la desinformación de una manera más contundente.

Lo que no puedo aceptar de ninguna manera es que la legítima renuencia de ciertos sectores sociales a la minería se instrumentalice para dividir a los santandereanos. No puede ser que pretendan enfrentar a Soto Norte y a Bucaramanga. Aquí todos somos santandereanos y deberíamos estar pensando en cómo nos desarrollamos juntos. Todos debemos aprender que la radicalización no es un bien camino y que con debates informados podemos llegar a grandes acuerdos.

¿Qué piensan de las Áreas de Reserva Temporal que busca implementar el Gobierno Nacional a través del Decreto 044 y que exigen los grupos activistas?

Creo que le preocupan al sector minero en todo el país. Aquí ya no se trata de Santander sino de una actividad económica de la que dependen cientos de miles de familias en Colombia. La minería en todas sus escalas, condiciones y tipos, se verá afectada. Personalmente, creo en la buena voluntad del Gobierno, pero este tipo de decisiones también debe implicar un análisis técnico juicioso y, sobre todo, la participación y concertación con las comunidades. Confío en que el Gobierno entenderá que la identidad y las vocaciones de los territorios deben ser protegidas tanto como el medioambiente.

¿De qué tamaño es la inversión social en la zona y en qué aspectos o programas?

Más allá de las cifras, lo más importante es el reencuadre social que se hizo en la provincia a través de un novedoso e innovador modelo de participación que denominamos “Acuerdo Social”. Por primera vez en la historia, las propias comunidades, autoridades, líderes, y habitantes de la provincia se reunieron, votaron, y eligieron los programas y las obras del plan de inversión social del Proyecto Soto Norte. Más de 2 mil personas participaron, y hoy gracias a esa unión, los programas y obras que la comunidad priorizó benefician a más de 9 mil habitantes no solo en California, Suratá y Matanza, sino también en Vetas, Tona y Charta.

¿Qué beneficios han recibido las comunidades?

La mejora en la calidad de vida es más que evidente. Hoy, de la mano con las comunidades, líderes y lideresas, y la institucionalidad, se tienen inversiones en obras de placa huellas para mejorar la seguridad vial, el mejoramiento de los hospitales de Matanza, Suratá y California, programas de bilingüismo, transporte escolar en 4 municipios, programación y robótica, equipos de cómputo, wifi en escuelas rurales, capacitaciones a Juntas de Acción Comunal y asesoría técnica para cumplimiento de requisitos mínimos, atención para adultos mayores, programas de orientación psicosocial para niños y jóvenes, música, cultura, impulso al emprendimiento, formalización minera, y el proyecto emblemático para hacer los estudios y diseños de los 97 kms de vía que conecta a los 6 municipios de Soto Norte entre sí y con Bucaramanga, entre otros programas. Fíjese, todo esto sin haber realizado ninguna actividad minera todavía.

¿De cuánto es la inversión hasta la fecha?

El río Suratá abastece de agua a Bucaramanga, Floridablanca, Girón, Piedecuesta, Vetas, California, Suratá, Matanza, Charta, Tona, El Playón, Rionegro y Lebrija. (Foto: Archivo  / VANGUARDIA)El río Suratá abastece de agua a Bucaramanga, Floridablanca, Girón, Piedecuesta, Vetas, California, Suratá, Matanza, Charta, Tona, El Playón, Rionegro y Lebrija. (Foto: Archivo / VANGUARDIA)

En tan solo 2 años de existencia del nuevo Proyecto Soto Norte hemos invertido más de $20.000 millones en los programas y obras sociales que le indico; sin contar el consolidado proceso de formalización minera que en California impacta positivamente al 39% de las familias del municipio. Los beneficios de este proyecto no son una promesa a futuro, son una realidad en el hoy.

¿Con que mensaje quisiera terminar?

Es importante que entendamos que la minería hecha responsablemente puede ser un garante de la protección ambiental y el cuidado del recurso hídrico., y quiero insistir en el debate informado. Es fácil usar falsas premisas hoy en día para terminar destruyéndolo todo. Es clave que pensemos la minería en Santander como la gran oportunidad de futuro de la región. Desde hace más de 20 años que el departamento no se embarca en un gran proyecto de desarrollo. Esta es una oportunidad para la región, única tal vez, de potenciar nuestra capacidad de desarrollo que como se menciona en muchos foros ha estado disminuido por años. Nos debemos un debate serio, nos merecemos un gran proyecto. Por la región y por miles de familias que hoy conviven de manera armónica con la minería tradicional.

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