La iniciativa para modificar los lineamientos laborales enfrenta obstáculos. Angélica Lozano cuestionó la conducta del Ejecutivo y señaló intentos de socavar el proceso legislativo legítimo
El Senado avanza en la conciliación de la reforma laboral. Sin embargo, la tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo sigue escalando. Angélica Lozano, senadora de la Alianza Verde y ponente de la iniciativa, fue contundente al describir la postura del Gobierno: “Ellos no quieren ley, ellos quieren consulta”.
La legisladora denunció que el Ejecutivo está empujando una narrativa que deslegitima cualquier versión de la reforma que no se ajuste estrictamente a sus pretensiones. “El Congreso es bicameral y es como si el Gobierno no lo entendiera, porque dicen que solo aceptan el consenso de la Cámara. El Senado no es notario”, sostuvo Lozano en la revista Semana, y señaló que hay una voluntad clara de su parte para buscar acuerdos, pero no a costa de renunciar al debate legislativo.
Uno de los nudos principales está en la definición del contrato laboral para los aprendices del Sena y en el inicio del recargo nocturno, previsto desde las 7:00 p.m. aunque con matices según el tipo de empresa. “La Comisión Cuarta aprobó que comenzara a esa hora para todas las empresas, pero varios partidos quieren votar una excepción para las microempresas”, explicó.
El ambiente en el Senado es complejo. Lozano relató que el Gobierno presentó una lista cambiante de condiciones para llegar a acuerdos. “El miércoles en la mañana eran siete puntos de honor, en la noche ya eran 17 y el jueves en la mañana quedaban solo cuatro”. Entre ellos, la insistencia en eliminar dos artículos clave de la ponencia relacionados con tiempo parcial y la Unidad de Trabajo Especial (UTE), que según algunos sectores, abren la puerta al trabajo por horas.
En paralelo, la senadora cuestionó duramente el decreto firmado por el presidente Gustavo Petro, que convoca a una consulta popular sobre reformas estructurales, pese a que el Senado había negado esa posibilidad. “Es demasiado grave. El decretazo no va a llegar a materializarse porque es de flagrante inconstitucionalidad. La violación a la Constitución que cometió el Gobierno será una mancha indeleble”, advirtió.
Lozano considera que el Ejecutivo está dinamitando el proceso legislativo para justificar una agenda alternativa, la constituyente. Y agrega que el país necesita al Gobierno enfocado en resolver los verdaderos problemas, inseguridad, amenazas terroristas y una economía tensionada por las decisiones del marco fiscal de mediano plazo.
También hubo reproches para el comportamiento de algunos ministros. La senadora recuerda que, mientras discutían los ponentes de la reforma con los ministros Armando Benedetti y Antonio Sanguino, se firmaba el controvertido decreto. “Benedetti pidió consensuar y ayudar a contener el decreto, pero el Senado no es el psicólogo del presidente. No puede meterse en las emociones y ataques de decretazos”.
Al ser cuestionada sobre si Benedetti jugó a dos bandos, afirmó que esa es una pregunta que debe responder él mismo, pero no oculta su opinión: “Él se ha librado de muchos procesos penales, y ahora terminará cayendo por esto. Es muy grave lo que ocurre con los ministros… firmaron algo que está mal y va contra la ley. Los ministros no tienen garantizada la impunidad, y el prevaricato no es un chiste”.
Finalmente, frente a la amenaza presidencial de convocar una asamblea nacional constituyente si no se aprueba la reforma como la quiere el Gobierno, la senadora es tajante. “Es lamentable, inviable. El presidente será un expresidente insoportable y está haciendo su agenda para el futuro. La constituyente es la agenda de Gustavo Petro como expresidente, tirarse la Constitución del 91”.