El 2025 ha sido un año de transformación para Santander. No solo en lo económico y cultural, sino en algo aún más vital: la seguridad y la convivencia. Bajo el liderazgo del gobernador Juvenal Díaz Mateus, el departamento ha emprendido un camino claro:
fortalecer la presencia institucional, sumar tecnología inteligente y, sobre todo, prevenir antes que lamentar.
Los resultados, aunque preliminares, dan esperanza. En solo seis meses, los delitos que más afectan a las familias santandereanas se redujeron en un 33%. Es decir, 4.847 crímenes menos que en el mismo periodo del año pasado. Cifras que, más que números, representan calles más tranquilas, hogares más seguros y comunidades que respiran un poco más aliviadas.
Los detalles importan: cero secuestros en lo que va del año, hurtos reducidos en un 38%, violencia intrafamiliar en un 37% y lesiones personales en un 16%. Los feminicidios, esa dolorosa herida social, bajaron un 18%. Incluso en homicidios, donde el 2024 había dejado un preocupante aumento, hoy vemos una contención alentadora. No es triunfalismo, es reconocer que las cosas pueden mejorar cuando hay voluntad, articulación y estrategia.

Claro, aun debemos avanzar. La extorsión, por ejemplo, sigue siendo un desafío, con un leve aumento del 3%. Pero precisamente por eso el trabajo no puede detenerse. La Gobernación, junto al Gobierno Nacional y los municipios, ha desplegado un plan integral: más vigilancia, fuerzas públicas mejor equipadas, tecnología al servicio de la gente y, sobre todo, la decisión política de no bajar la guardia.
Santander está demostrando que la seguridad no es solo un discurso, sino una construcción diaria. Pero los cimientos deben ser sólidos: sostenibilidad en los
proyectos, prevención con enfoque social y, sobre todo, confianza ciudadana. Porque la paz no es solo ausencia de violencia, sino la certeza de que mañana será mejor que ayer.
El camino está trazado. Ahora, el reto es mantenerlo: con recursos, con compromiso y, sobre todo, con la convicción de que una seguridad duradera no es un lujo, sino un derecho de todos. Santander lo está logrando. Y eso, en tiempos complejos, es una noticia que vale la pena celebrar.

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