La elección del nuevo presidente del Senado se convierte en una nueva derrota para el Centro Democrático.

Desde 2006, cuando entró a funcionar la ley de bancadas, en la primera legislatura de cada gobierno los partidos se distribuyen las mesas directivas del Congreso para los siguientes cuatro años.

Desde esa época ha funcionado un acuerdo –no escrito– que señala que para la primera legislatura la presidencia del Senado le corresponde al partido político del presidente o al más grande de la coalición de gobierno y la presidencia de la Cámara al segundo en tamaño.

Esa tradición señala también que el presidente de la República hace un guiño para señalar quién es el miembro de cada uno de esos partidos que él preferiría en la presidencia del Senado y de la Cámara.

Si ese acuerdo aritmético-político continuara, este 20 de julio la presidencia del Senado le correspondería al Centro Democrático, del expresidente Álvaro Uribe, que con 17 senadores tiene la bancada más grande entre la coalición de gobierno. La presidencia de la Cámara le tocaría al Partido Liberal que es el segundo socio en tamaño de la coalición.

Sin embargo, el presidente electo Abelardo de la Espriella ha indicado a través de Rodrigo Lara, su ministro del interior designado, que esa tradición se acaba y que su deseo es que el guajiro Alfredo de Luque sea el nuevo presidente del Senado.

De Luque es miembro del Partido de la U que es apenas el cuarto en tamaño en la coalición de gobierno. Solo logró elegir 8 senadores, pero tiene el guiño del presidente electo.

Con razón o sin ella culpan de esta ruptura a Carlos Suárez, el estratega de la campaña del presidente electo Abelardo de la Espriella.

El expresidente Uribe ha sostenido un agrio enfrentamiento público con Suárez a quien responsabiliza de las piezas publicitarias en su contra durante la campaña.

Uribe ha dicho también que Carlos Suárez, que antes de ser estratega de comunicaciones ejercía como abogado, fue la persona que, como apoderado de Salvatore Mancuso, facilitó la visita a una cárcel de Estados Unidos de Iván Cepeda, Piedad Córdoba y Rodrigo Lara.

Esa reunión, según Uribe, buscaba que Mancuso y alias ‘El Tuso Sierra’ declararan contra él.

Por esa razón, el expresidente tiene atravesado el nombre de Carlos Suárez a quien ahora le atribuyen cercanía especial con el senador Alfredo de Luque para interponerse en la aspiración de un miembro del Centro Democrático, el senador Honorio Henríquez, a presidir el primer Senado de este Gobierno.

Anoche, a las 10:00 de la noche, en el Hotel Hyatt hubo un acuerdo que en la práctica consagra la derrota de Álvaro Uribe, que es el accionista más grande de la coalición, pero a quien han tratado bastante mal.

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