Comprar agua en carrotanques, pagar más por la guayaba y trabajar con menos materia prima es el escenario que enfrentan las fábricas de bocadillo en Vélez. La emergencia también provocó protestas ciudadanas y mantiene bajo presión uno de los principales renglones económicos de la región.

La crisis en el suministro de agua que desde hace cerca de dos meses enfrenta Vélez, Santander, ya golpea a uno de los sectores más representativos de su economía: la producción de bocadillo.

El daño en la tubería matriz que conduce el agua desde Pozo Verde, en el municipio de Bolívar, hasta la planta de tratamiento de Vélez continúa sin una solución definitiva. Mientras avanzan las reparaciones, las empresas han tenido que activar planes de contingencia para conseguir el agua necesaria y mantener sus procesos.

Según explicó el alcalde de Vélez, Orlando Ariza, el daño se presentó inicialmente en una antigua tubería metálica que atraviesa la quebrada Mulatal y que resultó afectada durante una creciente. Después de una primera intervención, aparecieron nuevas fallas en los empalmes, donde se han concentrado los trabajos.

Paola Pineda, integrante de la junta directiva de FedeVeleños, indicó que, a diferencia de años anteriores, esta vez las empresas productoras contaban con planes de contingencia ante la posibilidad de una nueva temporada seca. Entre las medidas previstas estaban la compra de agua transportada en carrotanques y la contratación de personal adicional para distribuirla dentro de las fábricas.

Estas alternativas han permitido evitar la paralización completa de las actividades, pero también han aumentado los costos de producción.

Pineda explicó que las fábricas ubicadas en el casco urbano enfrentan mayores dificultades que aquellas localizadas en el sector rural de Los Guayabos, donde algunas unidades productivas todavía cuentan con aljibes y fuentes hídricas cercanas.
Aunsencia de lluvias ya generan escasez de guayaba, materia prima para la producción de bocadillo. (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)Aunsencia de lluvias ya generan escasez de guayaba, materia prima para la producción de bocadillo. (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

A las dificultades para conseguir agua se suma la reducción en la oferta de guayaba, principal materia prima del bocadillo. Según la representante gremial, la ausencia de lluvias durante varias semanas afectó la producción de la fruta.

En julio, el precio de una canastilla de guayaba llegó a los $58.000, casi el doble de los cerca de $30.000 que costaba habitualmente. Aunque actualmente se consigue por unos $44.000, debido a la llegada de fruta procedente de otras regiones, como el occidente de Boyacá, la oferta continúa siendo insuficiente.

Durante los momentos más críticos, algunas fábricas recibieron apenas la mitad del volumen de guayaba que necesitaban para mantener su producción habitual, aseguró Pineda.

Las empresas que tienen contratos vigentes han debido asumir el aumento de los precios para cumplir sus compromisos. Las pequeñas fábricas son las más afectadas, pues cuentan con una menor capacidad económica para comprar materia prima y pagar el transporte de agua.

De acuerdo con las cifras entregadas por Pineda, en la región funcionan cerca de 85 unidades productivas dedicadas a la elaboración de bocadillo y aproximadamente la mitad de ellas está ubicada en el municipio de Vélez.

Ciudadanos protestan frente a la Alcaldía

Mientras el sector productivo enfrenta el aumento de sus costos, la falta de agua también mantiene la inconformidad entre los habitantes.

El viernes 21 de agosto, un grupo de ciudadanos protestó frente a la Alcaldía de Vélez para exigir una solución al desabastecimiento. Durante la jornada, los manifestantes denunciaron que algunas familias llevaban varias semanas sin recibir agua de manera regular.

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