De manera oficial, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso fin a la protección del Servicio Secreto a la exvicepresidenta Kamala Harris. Por un alto funcionario de la Casa Blanca a Axios fue confirmada en la mañana de este viernes la noticia de ponerle fin a a la protección del Servicio Secreto a la exvicepresidenta Kamala Harris debido a que la expresidenta fue objeto de múltiples amenazas de muerte tanto durante su periodo en el cargo como en la campaña electoral del año pasado.

La decisión de retirar el esquema de seguridad se enmarca en un ambiente político polarizado y sigue la línea de otras determinaciones de Trump, quien ya había cancelado las protecciones especiales de figuras que considera adversarios.

Por ley, los vicepresidentes de Estados Unidos reciben seis meses de seguridad oficial tras dejar el cargo. En el caso de Harris, esa protección se había extendido más allá del 21 de julio de 2025 gracias a una directiva firmada previamente por el expresidente Joe Biden. Sin embargo, la Casa Blanca explicó que Trump autorizó suspender cualquier procedimiento de seguridad adicional a partir del 1 de septiembre de este año.

Otros funcionarios también perdieron protección del Servicio Secreto en EE.UU.

La medida contra Harris no es aislada. Desde que asumió el cargo a comienzos de 2025, Trump eliminó las protecciones de seguridad a otros opositores políticos que igualmente enfrentaban amenazas de muerte, entre ellos el exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, Anthony Fauci; el exasesor de seguridad nacional, John Bolton, y el exsecretario de Estado, Mike Pompeo.

Kamala Harris, entre la política y la literatura

En paralelo a esta decisión, Harris prepara la publicación de su libro “107 Días”, en el que narra los detalles de su fallida campaña presidencial. El lanzamiento está previsto para el próximo mes.

La exvicepresidenta anunció además que no se postulará como gobernadora de California en 2026, lo que marca una pausa en su carrera política.

La cancelación de su seguridad reabre el debate en Estados Unidos sobre la protección de exfuncionarios de alto rango y los riesgos que enfrentan en medio de un clima de polarización.

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