Santander redujo la inseguridad alimentaria moderada o grave del 23,2 % al 16,2 %, un avance clave y valioso en nuestra región.

En medio de los retos que enfrenta Colombia para erradicar el hambre, hay que admitir que Santander está dando pasos alentadores. Según el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, nuestro departamento logró reducir la inseguridad alimentaria moderada o grave en sus hogares en 7 puntos porcentuales entre 2023 y 2024.

Es decir, pasó del 23,2 % al 16,2%, en un hecho positivo y trascendental en esta lucha contra el hambre.

Datos por departamentos.

Los datos, así de escuetos como se leen, significan que más familias de la región están comiendo mejor y con mayor regularidad, una señal clave en la lucha contra el hambre.

AunDatos por departamentos.que aún falta camino por recorrer, este avance posiciona a Santander entre los pocos departamentos que lograron una disminución estadísticamente significativa en este indicador, junto a Cundinamarca.

“Antes no alcanzaba para el desayuno de todos los días; ahora, al menos, no nos acostamos sin comer”, cuenta Josefa Sánchez, madre cabeza de hogar en el área metropolitana de Bucaramanga.

Su testimonio refleja lo que viven miles de familias que, aunque siguen enfrentando dificultades, comienzan a ver alivios en su mesa.

Vale decir que estos datos provienen de la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES, por sus siglas en inglés), una herramienta internacional diseñada por la FAO que recoge, a través de ocho preguntas bien definidas, la experiencia directa de los hogares con el acceso a alimentos suficientes y nutritivos durante los últimos 12 meses en el país.

Esta escala se viene aplicando desde 2022 en la Encuesta Nacional de Calidad de Vida y permite comprender no solo cuántas personas pasan hambre, sino qué tan frecuente y grave es la situación.

Aun con el avance, el objetivo sigue siendo ambicioso: cumplir con la meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible “Hambre Cero”, que plantea que menos del 13,9 % de los hogares tengan inseguridad alimentaria moderada o grave. En el mejor de los escenarios, se espera que ningún hogar tenga que enfrentar tal problemática.

Para lograrlo, expertos insisten en la necesidad de fortalecer políticas públicas que garanticen acceso a alimentos, apoyo a pequeños productores, nutrición escolar, educación alimentaria y redes de apoyo comunitario.

Combatir la inseguridad alimentaria es vital porque garantiza que todas las personas, especialmente niños y adultos mayores, tengan acceso suficiente y permanente a alimentos nutritivos que les permitan vivir con dignidad.

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