Las declaraciones que provocaron el malestar de Caracas fueron pronunciadas por el canciller del país aliado.

El Gobierno de Venezuela anunció este martes, 28 de julio, que citó al embajador de la República Islámica de Irán en Caracas para hacerle entrega de una nota de protesta, a raíz de las recientes declaraciones realizadas por el canciller iraní, Abbas Aragchi, en referencia a Venezuela.

La medida fue adoptada luego de que la Cancillería venezolana calificara como “despectivas e impropias” algunas de las expresiones del funcionario iraní hacia las autoridades y las instituciones del país.

Mediante un comunicado difundido en X, el organismo exigió el “cese de toda alusión o comparación que menoscabe la dignidad, la soberanía, la institucionalidad o el buen nombre de la República Bolivariana de Venezuela”.

“El gobierno venezolano reitera su posición acerca de las bases de las relaciones entre todos los países: el respeto recíproco, la igualdad soberana, la no injerencia en los asuntos internos y los demás principios del Derecho Internacional que han orientado históricamente las relaciones entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Islámica de Irán”, dice el comunicado.

Las declaraciones que provocaron el malestar de Caracas fueron pronunciadas por Aragchi en medio de sus comentarios sobre las tensiones que mantienen Irán y Estados Unidos.

“Esto no es Venezuela, donde toman a una persona y todas las demás se asustan y retroceden”, manifestó el canciller iraní.

Frente a esta situación, el Ejecutivo venezolano volvió a defender que los vínculos entre países deben desarrollarse sobre la base del respeto recíproco, la igualdad soberana y la ausencia de interferencia en los asuntos internos.

La relación entre Venezuela e Irán ha sido históricamente muy estrecha, pero después de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 entró en una etapa más pragmática y menos ideologizada, especialmente por el giro de Caracas hacia Washington bajo la presidencia encargada de Delcy Rodríguez.

El acercamiento entre Caracas y Teherán se profundizó durante el gobierno de Hugo Chávez, desde 1999.

Ambos gobiernos compartían una fuerte oposición a Estados Unidos, una visión de política exterior basada en un mundo “multipolar” y una relación estrecha dentro de organismos como la OPEP y el Movimiento de Países No Alineados.

Con Maduro, esa alianza continuó y se amplió a petróleo, petroquímica, gas, agricultura, tecnología, transporte, alimentación, salud y cooperación científica, entre otros sectores.

En 2025, Caracas seguía describiendo oficialmente a Teherán como un socio estratégico

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