La destrucción parcial de varios tramos de la Transversal del Carare y el hundimiento en la vía a Bogotá se habían demorado en ocurrir. Comunidad y gremios habían advertido graves fallas en los sitios de emergencia.

Durante este fin de semana, los principales gremios del departamento, reunidos en la Alianza Por Santander, le enviaron una carta al presidente Petro, a los ministros y a la bancada parlamentaria regional en la que se ponía en evidencia la “crítica situación de los corredores nacionales Ruta 45A y Transversal del Carare” y la necesidad de una intervención urgente para evitar tragedias mayores.

A lo que se refieren los gremios es al hundimiento y pérdida de banca en el sector de La Charca de Oiba, esto en la vía Bucaramanga – Bogotá, y al deslizamiento de tierra y destrucción de la calzada en la vereda Zarandas de Vélez, en pleno trazado de la Transversal del Carare.

Problemas sin intervención

Debido a los deslizamientos de tierra, la Transversal del Carare colapsó en varios puntos. (Suministradas / VANGUARDIA)Debido a los deslizamientos de tierra, la Transversal del Carare colapsó en varios puntos. (Suministradas / VANGUARDIA)

Durante los recorridos que esta redacción ha adelantado por varias vías rudas, pero frágiles, de Santander se evidenció lo que las comunidades reclaman de manera reiterada: el riesgo de colapso de la abandonada red vial del departamento.

Para el caso de la Transversal del Carare, que comunica a Cimitarra, Landázuri, Vélez y Barbosa, el estado de la vía empeora cuando llueve, ya que el terreno se pone resbaloso, los huecos se llenan de agua y generan todo tipo de accidentes.

En el paso de esta vía por Santander hay, en promedio, 15 puntos críticos. De hecho, en los 54 kilómetros que separan a Landázuri de Vélez, cerca del 40 % del pavimento está deteriorado, hay derrumbes, no hay señalización y en algunos tramos es casi imposible transitar.

Los peores tramos se ubican en el kilómetro 38+900, donde se perdió la mitad de la banca y el río Carare se sigue ‘comiendo a pedazos’ la calzada.

En el kilómetro 41 hay un hundimiento pronunciado en la vía, provocado por una falla geológica, y los conductores deben hacer ‘maromas’ para pasar por allí.

Más adelante, sobre la quebrada Seca, hay una ‘trampa’ mortal para los conductores. En el puente del sector se dañó la losa y se generó un cráter en el paso elevado.

Unos kilómetros más arriba de Landázuri se encuentra el sector conocido como El Borrascoso. En este punto, la estrecha vía se enfrenta a dos problemas. El primero es una inestable montaña que se cae a pedazos sobre la calzada, y en el otro extremo la banca se desmorona hacia un abismo.

Precisamente, en jurisdicción de Vélez, Vanguardia había advertido de fallas geológicas y movimientos constantes del terreno que, con las lluvias, podrían generar emergencias como la ocurrida la semana anterior.

Por su parte, en la vía Palenque – Zipaquirá, que lleva a la capital del país, el sitio en el que se registró el hundimiento hace parte de una de las zonas en peor estado del corredor vial: el tramo Socorro – Güepsa.

En este sector se registran desniveles en el pavimento, hundimientos y desperfectos viales por doquier.

Allí, sumados a los 200 huecos del Anillo Vial, durante el paro que la comunidad adelantó el año anterior en el peaje de Oiba, Invías le pidió a la comunidad referenciar el daño que registraba la vía para poder intervenirla. La suma de huecos no fue menor.

“Nos reunimos con la comunidad y desde el peaje de Oiba hasta Vado Real, que son cerca de 18 kilómetros de recorrido, había un aproximado de 180 huecos”, afirmó Efrén Niño, veedor de esta carretera.

A su turno, el veedor de la Cámara de Comercio de Bucaramanga encargado de esta vía, Carlos Pieschacón, señaló: “Es complicado y preocupante ver cómo hay sectores como la entrada al Socorro donde, en un sector en curva, hay defectos en la vía que sobrepasan la clasificación de huecos y ahora debemos llamarlos cráteres”.

Falta de inversión

Desde la Asamblea de Santander se habían hecho diversos llamados de alerta sobre la situación de estas vías y la exigencia al Gobierno Nacional para que pusiera sus ojos en la red vial.

Asamblea de santander sesionó en Soto NorteAsamblea de santander sesionó en Soto Norte

Precisamente, el diputado Francisco González Gamboa dijo que “en vías como la Transversal del Carare, uno de los mayores problemas es que los recursos que se asignan para dejarlas en óptimas condiciones se están gastando tan solo en mantenimientos”.

El diputado enfatizó en que “Santander tiene un presupuesto limitado que no da para realizar grandes inversiones en la malla vial”.

Por su parte, el corporado Martín Gutiérrez reveló que entre los peajes de Curos, Curití y Oiba se recaudan entre $30.000 y $45.000 millones al año, pero esa cifra no se ve reflejada en el estado de la carretera.

No se ve la inversión en la vía, no se ve limpieza de cunetas, no se ve señalización, no se ve que tapen huecos y en absoluto se ve mano de obra. Prometieron que iba a haber una ejecución de $27.000 millones y lo que hemos visto es que solamente están haciendo reparcheo en un tramo de Güepsa. ¿Y el resto?”.

Los gremios insistieron en la necesidad de requerir vigencias futuras y recaudos de peajes para adelantar intervenciones serias en estos dos corredores.

Se estima que los sobrecostos por los cierres en estas dos vías es de $75.000 millones diarios. Por allí transitan cientos de vehículos que transportan pasajeros, carga y combustibles.

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