En el departamento se denuncian en promedio 13 casos diarios de violencia intrafamiliar. Este es el panorama en el departamento.
Cada día se denuncian cerca de 13 casos de violencia intrafamiliar en el departamento. Este es el panorama que se vive en muchas familias del departamento, donde no solo mujeres, sino hombres, niños, adolescentes y adultos mayores, padecen violencia dentro del hogar.
El Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de Santander dio a conocer que, en el año anterior, con cifras hasta noviembre de 2025, 3.499 mujeres y 1.271 hombres fueron víctimas de violencia intrafamiliar. Todos estos casos fueron denunciados y tipificados como delitos ante la Policía Nacional.
Es decir, para el año anterior, en el 73,3 % de los casos las víctimas fueron mujeres. De hecho, desde el inicio de la pandemia el número solo de mujeres atendidas por violencia intrafamiliar en el departamento llegó a más de 24 mil casos, con un promedio anual entre 3 mil y 5 mil casos.
El año con mayor número de reportes fue 2021, cuando se registraron 5.165 casos de mujeres víctimas de este tipo de violencia.
Aunque la mayoría de las víctimas son mujeres, las estadísticas también muestran que los hombres representan cerca del 20 % o más de los casos reportados.
La violencia intrafamiliar se presenta en casi todo el departamento. De los 87 municipios del departamento, solo cuatro no registraron casos durante el año pasado, lo que evidencia que este problema tiene presencia en todo el territorio.
La OMEGS señala que los municipios con mayores tasas de casos por número de habitantes son Puerto Parra, Güepsa y Barrancabermeja. Del área metropolitana, Girón ocupa el quinto lugar, Bucaramanga el número 15 y Floridablanca el número 18 en esta lista.
Karen Pérez Álvarez, abogada experta en temas de asuntos de género y quien ha trabajado en consultorios jurídicos, explica que este tipo de violencia suele asociarse directamente con asuntos de género, “porque las cifras nos dicen que el mayor número de casos que se denuncian es la violencia que se da en el entorno familiar contra las mujeres”.
No obstante, advierte que menores de edad y adultos mayores también conforman una población vulnerable que, en muchos casos, no denuncia.
Sobre el subregistro, es decir, todos esos casos que ocurren en los hogares y no se denuncian, la especialista señala que “puede que sientan que no tienen las garantías o la fuerza para enfrentar un proceso jurídico, y en algunos casos prefieren mediar con sus agresores o, según ellas, consideran que la violencia ‘no es muy grave’”.
El foco más importante: la prevención
Desde los diferentes actores se promueven acciones para sensibilizar y prevenir a la comunidad sobre la violencia intrafamiliar y las rutas de atención.
Cuando la víctima es una mujer, existen estrategias como las casas refugio, que son espacios de acogida, protección y acompañamiento integral a las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar y/o de género, como medida de protección ordenada por una Comisaría de Familia.
En Santander funcionan casas refugio en Floridablanca y a nivel departamental. Solo la casa refugio de Floridablanca, el año pasado, entre mayo y diciembre, acogió a 15 mujeres víctimas de violencia de género.
Además, desde otras sectoriales como la Secretaría de Desarrollo Social de la Gobernación de Santander, se promueven espacios de prevención como la estrategia Métele Mente, que recorre los municipios para informar sobre las rutas de atención en salud mental y violencia intrafamiliar.
Las autoridades recuerdan que este tipo de violencia no se limita a agresiones físicas. El ICBF resume este tipo de violencia como: “además de golpes y del uso de la fuerza física, la violencia intrafamiliar puede manifestarse a través de la violencia psicológica, la violencia sexual, el acoso, el control sobre las decisiones, espacios, dinero o sobre los bienes, y la limitación del ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos”.
¿Qué se debe hacer ante un caso?
Frente a una situación de violencia intrafamiliar, la experta Pérez Álvarez especifica que la ruta de atención empieza en las Comisarías de Familia. Cada municipio debe disponer de un equipo.
“Se trata de un equipo conformado por el comisario de familia, que es un abogado o una abogada, y otros profesionales como psicólogos que atienden a las personas. A partir de ahí, a esa persona se le dan unas medidas de protección inmediatas”, explicó Pérez.
Dentro de las medidas se encuentra la orden de alejamiento contra el agresor, además de otras alternativas como la protección en las casas refugio. “La víctima puede llevar esa medida de protección a la Policía para que estén atentos a cualquier situación de violencia que se pueda presentar nuevamente”, indicó la abogada.

Posteriormente, la Comisaría de Familia cita una nueva audiencia para definir las medidas definitivas de protección y, de ahí, se compulsan copias a la Fiscalía por el delito de violencia intrafamiliar, pasando al proceso penal.
Cuando los casos son denunciados y pasan a la parte legal, los consultorios jurídicos de las universidades y la Defensoría del Pueblo son entidades a las que se puede acudir para recibir el acompañamiento y asesoramiento legal.