A Néstor Alberto Moreno Rojas, un pensionado de 64 años, lo encontró su huésped, sin vida, tendido boca abajo en su cama. La noche del pasado lunes 14 de abril, llegó a su vivienda con una pareja, de la que no se sabe su identidad. Le contamos.
A Deibe Contreras Guzmán Pérez le pareció extraño que el radio de su arrendatario, Néstor Alberto Moreno Rojas, de 64 años de edad, siguiera encendido a las 9:00 de la mañana del martes 15 de abril. No era habitual en él. Además, recordaba que la última vez que había escuchado el equipo de sonido fue la noche anterior, alrededor de las 11:00 de la noche.
Movido por la curiosidad, tocó la puerta de la vivienda principal de la parcela donde ambos vivían, en la vereda Altamira de Piedecuesta. Al no obtener respuesta, decidió abrir el cerrojo. La escena que encontró fue aterradora: Néstor yacía muerto, tendido bocabajo sobre la cama, con varias heridas de arma cortopunzante. Tenía una herida bajo la mandíbula, otra en la espalda y una más profunda en la parte posterior del cuello.
La última conversación entre ambos había sido a las 5:10 de la tarde del lunes 14 de abril. Néstor le preguntó si necesitaba algo y, tras recibir una respuesta negativa, le comentó que iba a recoger a una pareja en la vía principal de la vereda Altamira.
Deibe no sospechó nada. Sabía que Néstor era un hombre soltero y solía recibir visitas en su parcela, ubicada en el lote 7 del sector 9 de la vereda Altamira. Aunque ambos vivían en el mismo terreno, no compartían mucha información sobre su vida personal.
Ese mismo lunes, Contreras escuchó que sobre las 6:30 de la tarde, Nestor llegó y abrió el portón de la finca. Sin embargo, por respeto a su privacidad, no observó con qué persona había llegado. Deibe le confesó a las autoridades que ese lunes, a las 9:00 de la noche, se acostó a dormir. Dos horas después, notó que el radio estaba encendido con música moderada y que las luces estaban prendidas, pero siguió con su descanso.
Hasta que el comportamiento inusual de Néstor, el propietario de la finca, lo alertó. Apenas fue testigo de la escena del crimen, le comentó a un vecino de la vereda y ambos denunciaron a las autoridades.
Por ahora, la muerte del propietario de la finca continúa siendo un misterio. La Policía Metropolitana de Bucaramanga informó que en 2022 el hombre había recibido amenazas, pero hasta el momento no hay pistas claras sobre los responsables ni sobre el motivo del crimen.
Además, resaltó que Néstor Alberto Moreno Rojas era pensionado de la empresa Colseguros.