El informe de Booking.com revela un cambio significativo en la conciencia y comportamiento de los viajeros hacia un turismo más sostenible, con un enfoque creciente en el impacto social y ecológico de sus decisiones.

El turismo ha cambiado: ya no se trata solo de ver, sino de sentir. Y aunque puede que le suene como una frase de cajón, cada vez más viajeros buscan conectar con los destinos, vivir experiencias auténticas y dejar una huella positiva en las comunidades y entornos que visitan. Esta transformación no ha pasado desapercibida. Booking.com, en su décima investigación anual sobre sostenibilidad, revela cómo las actitudes de los viajeros frente al impacto social y ecológico de sus decisiones han evolucionado.

El informe, basado en una encuesta realizada en enero de 2025 a 32.000 personas de 34 países, se publica en medio de un creciente debate global sobre los efectos del turismo en los territorios. Todos los participantes eran mayores de 18 años, habían viajado al menos una vez en el último año, planeaban hacerlo en 2025 y tenían un rol activo en la planificación de sus viajes.

La metodología del estudio muestra un amplio alcance geográfico, con 1.000 encuestados de la mayoría de los países (incluyendo EE.UU., Brasil, España, China, Japón y Sudáfrica, entre otros) y 500 encuestados de países como Nueva Zelanda, Suiza, Emiratos Árabes Unidos y Kenia. Esta diversidad de participantes permite obtener una visión global sobre las percepciones del turismo, para entender cómo las personas de diferentes regiones consideran los efectos del turismo en sus respectivos territorios.

¿Qué encontró el informe?

El informe reveló un cambio significativo en la conciencia global sobre el impacto del turismo. Y es que, por primera vez, más de la mitad (53%) de los viajeros encuestados reconoce el impacto que el turismo tiene tanto en las comunidades locales como en el medio ambiente.

La investigación adopta un enfoque innovador al analizar el turismo desde una doble faceta de una misma persona: la del viajero y la del residente en su lugar de origen. Esta mirada permite comprender cómo quienes disfrutan de viajar también reflexionan sobre el impacto que los visitantes tienen en sus propias comunidades. Aunque el 57 % de los encuestados (porcentaje que aumenta al 61 % en Latinoamérica) considera que el turismo genera un impacto generalmente positivo en su ciudad, también señalan desafíos como el aumento del tráfico y el alza en el costo de vida. Esta dualidad revela la complejidad del fenómeno turístico y la necesidad de encontrar un equilibrio que promueva un desarrollo más sostenible y respetuoso con los territorios.

Los datos también revelan un creciente compromiso entre los viajeros por generar un impacto positivo en los destinos que visitan. Un contundente 73% de los encuestados expresa su deseo de que el dinero que gastan durante sus viajes beneficie directamente a la economía local. Más significativo aún, el 69% afirma querer dejar los lugares que visitan en mejores condiciones que cuando llegaron, lo que representa un cambio fundamental en la mentalidad turística tradicional hacia un enfoque más responsable y regenerativo con el entorno.

Comprender en profundidad a los residentes es la clave

Aunque aproximadamente la mitad de los encuestados (48%) considera que el volumen actual de turismo en su lugar de residencia es adecuado, lo que sugiere una aceptación generalizada de la actividad turística, esta aceptación viene acompañada de preocupaciones significativas sobre los impactos negativos que experimentan en su vida cotidiana. Los residentes identifican claramente cuatro desafíos principales:

  • Congestión del tráfico: un 38% de los encuestados siente que el turismo dificulta la movilidad diaria de los residentes.
  • Acumulación de basura: Un 35 % considera que esta industria afecta la estética y la salubridad de los espacios públicos.
  • Hacinamiento en zonas comerciales y recreativas: Un 30 % cree que reduce la calidad de las experiencias en espacios compartidos.
  • Aumento del costo de vida: Un 29 % considera que genera presiones económicas adicionales para los residentes permanentes por fenómenos como la gentrificación.

A pesar de estos retos, resulta revelador que solo una pequeña minoría de los encuestados (16%) considera que la solución radica en imponer límites estrictos al número de turistas. Esta perspectiva refleja un entendimiento del valor económico y cultural que el turismo aporta a sus comunidades. En lugar de medidas restrictivas, los residentes abogan por inversiones estratégicas que mejoren la infraestructura y servicios comunitarios para adaptarse mejor al flujo turístico.

De hecho, el informe menciona que sus prioridades se centran en tres áreas fundamentales: el desarrollo de sistemas de transporte más eficientes (38%), que puedan absorber el incremento de usuarios sin colapsar; la implementación de sistemas mejorados de gestión de residuos (37%), que mantengan la limpieza y el atractivo de los espacios públicos; y el fortalecimiento de las iniciativas de conservación ambiental (32%), que preserven los atractivos naturales que hacen especiales a sus comunidades.

La investigación también arroja luz sobre cómo los residentes evalúan el comportamiento de los turistas que visitan sus comunidades. Existe una percepción mayoritariamente positiva, con más de la mitad de los encuestados afirmando que los visitantes muestran respeto por las costumbres y tradiciones locales y contribuyen activamente a la economía local mediante el apoyo a empresas autóctonas. Esto, aunque alentador, también señalan un margen significativo para mejorar estas interacciones, sugiriendo la necesidad de estrategias más efectivas para educar a los visitantes sobre prácticas turísticas responsables y culturalmente sensibles.

Sin embargo, quizás el hallazgo más esperanzador del estudio se encuentra en la correlación entre cómo los encuestados perciben su comportamiento como turistas comparados con los turistas en sus comunidades. Y es que casi un 73% expresa su deseo de que el dinero que gastan durante sus viajes beneficie directamente a la economía local. Paralelamente, un porcentaje aún mayor (77%) busca activamente experiencias auténticas que reflejen genuinamente la cultura local, alejándose del turismo masificado y estandarizado.

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