La iniciativa busca incrementar el acceso de jóvenes y adultos mayores a ofertas culturales por medio de un bono cultural.
En plenaria de Senado fue aprobado en último debate el proyecto de canasta básica cultural, una iniciativa que busca garantizar el acceso efectivo a ofertas culturales para jóvenes y adultos mayores por medio de un bono cultual gratuito, con el que se podrá acceder a eventos y productos culturales. Con la ley también se adoptan otras medidas para promover a artistas locales en territorios apartados.
El proyecto, aprobado el 7 de junio por el Congreso, contó con el apoyo del Ministerio de Cultura y es la primera Ley de la República de autoría del representante por Antioquia, Daniel Carvalho. La iniciativa busca fortalecer la oferta de cultura en municipios remotos a partir de estrategias dirigidas la formación de públicos, divulgación cultural y el acceso a actividades culturales mediante una estrategia móvil.
l bono cultural tendrá un valor de carácter progresivo, definido cada año por el Ministerio de Cultura. Cubrirá los productos, servicios y espacios de oferentes inscritos en una plataforma tecnológica creada para que las personas naturales y jurídicas demuestren sus requisitos para acreditarse como productores culturales.
«Le agradecemos al Congreso Colombiano que entendió la importancia de la cultura», dijo Daniel Carvalho.
Desde su génesis en la Cámara de Representantes en 2022, la iniciativa contó con un un amplio apoyo multipartidista de congresistas de partidos como: Alianza Verde, Cambio Radical, Verde Oxigeno, Liberal, Comunes y miembros de la coalición del Pacto Histórico.
De acuerdo con el Carvalho, la canasta básica cultural no solo facilita el acceso a la cultura sino que también robustece el interés de la población por espacios culturales nacionales para beneficiar el sector económico. La propuesta dictamina la creación de una estrategia para fomentar las capacidades de difusión de las redes de bibliotecas, casas culturales, museos, salas de exposición, centros históricos, archivos, instituciones educativas, bienes de interés cultural, entre otros.
SANTIAGO MALAGÓN RESTREPO – REDACCIÓN POLÍTICA EL TIEMPO