Entre montañas, quebradas y cafetales, Coromoro guarda gran parte de la historia y la riqueza natural del sur de Santander. Prográmese para recorrer el municipio donde el pasado sigue vivo.

Al sur de Santander, a 152 kilómetros de Bucaramanga, está Coromoro, un municipio de la provincia de Guanentá al que se llega tras un recorrido de algo más de cuatro horas por carretera.

El camino, entre montañas y quebradas, conduce a un territorio donde la vida está marcada por la historia y la riqueza natural.

A Coromoro lo rodean Mogotes, Onzaga, Encino, Charalá y el departamento de Boyacá. Además de cultivos de plátano, yuca, maíz, frijol y café; bosques andinos y páramos, que sirven de hogar para diferentes especies de animales como el oso andino y aves como el toche o el pájaro carpintero.

El historiador Edgar Cano Amaya cuenta que, antes de la llegada de los españoles, estas tierras estaban habitadas por comunidades muiscas. “Territorio que hacía parte de muchos pueblos de lo que hoy es Boyacá, estos naturales obedecían al señor de Tundama (Duitama), su lengua fue una de las pocas que pudo ser escrita y traducida, de la cual, aún conserva muchas palabras de uso común, pero que, con el paso de los años, se están olvidando”, explica.

El primer pueblo fue conocido como Pueblo Viejo, y en sus alrededores se levantó una pequeña capilla. A mediados del siglo XVIII, los habitantes de la región, junto con los de tierra caliente, actual Cincelada, impulsaron la creación de una nueva parroquia. En 1765 se fundó Cincelada, segregada de Charalá, lo que marcó el inicio de una vida administrativa y religiosa propia.

Cano Amaya señala que, tras varios años de gestiones, Coromoro fue reconocido como parroquia en 1838, y su primer párroco fue el presbítero Miguel Flórez. Más tarde, en 1932, una ordenanza departamental trasladó la cabecera municipal desde Cincelada hasta Coromoro, adoptando su nombre definitivo.

Coromoro es historia, por eso no se puede quedar por fuera la Rebelión de los Comuneros. En 1781, campesinos de Coromoro y sus alrededores marcharon junto a los rebeldes de Charalá y Ocamonte. Años después, en la independencia, María Antonia Santos Plata organizó desde estas montañas a los insurgentes que combatieron en la Batalla del Pienta. Su liderazgo la convirtió en símbolo de la resistencia en Santander.

Suministradas/Vanguardia
Suministradas/Vanguardia

Atractivos turísticos en Coromoro

Coromoro guarda sitios que combinan agua y montaña. En la vereda San José, a tres kilómetros del casco urbano, está el Pozo de las Maravillas, rodeado de vegetación y rocas pulidas por la corriente.

La cascada La Lejía, a cinco minutos de la carretera, forma parte de los recorridos cercanos, al igual que el Pozo Tambor, en Cincelada, al que se llega bordeando una quebrada.

En la vereda Santa Clara se encuentra la Laguna Azul, un punto de caminata corta y aguas tranquilas, ubicada en el centro poblado de Cincelada.

En la vereda Ture los turistas se pueden encontrar con la Laguna el Cazadero. “Para los amantes del senderismo y paseo a caballo, pueden disfrutar de esta gran aventura visitando esta hermosa laguna. Para llegar al sitio (laguna el cazadero) desde la vereda Ture, sector Las Canoas, se puede ir únicamente mediante senderismo o paseo a caballo”, explicó Carlos Ariel Sánchez Rivera, gestor social del municipio.

Allí en Cincelada también se encuentra la Casa Museo donde estuvo recluida Antonia Santos hace más de 206 años. Incluso, una asociación de mujeres del municipio tejió el sombrero de Antonia Santos Plata.

En Coromoro, cada año se celebra el Festival del Oso Andino con el objetivo de promover la protección de esta especie emblemática de los bosques santandereanos, este año el festival tendrá lugar el 22 y 23 de noviembre. La jornada incluye actividades ambientales y muestras culturales que involucran a las comunidades rurales.

“La apuesta de la administración municipal es fortalecer un turismo rural comunitario, donde haya un engranaje entre la comunidad, el sector público y los operadores turísticos. Estamos trabajando en la ruta Territorios Pienta, que integra a Cincelada, Coromoro, Riachuelo, Charalá, Ocamonte y Encino”, agregó Sánchez Rivera.

El gestor social añadió que el municipio impulsa un turismo histórico centrado en la figura de Antonia Santos y en las milicias que participaron en la gesta libertadora.

“Queremos avanzar en el turismo histórico, cultural y comunitario, donde todas las personas se integren. También estamos organizando el Festival del Oso Andino, que busca la conservación de esta especie”, explicó.

¿Qué comer en Coromoro?

La oferta gastronómica de Coromoro conserva lo mejor de la sazón santandereana. Uno de los platos emblemáticos es el rumbeador, que lleva carne oreada, gallina, cerdo y chorizo.

Destacan también las arepas de maíz, rellenas de guascas y el almuerzo típico con trucha asada.

A la oferta se suma el vino de naranja, que se elabora de forma artesanal en algunas casas de los coromoreños.

En este municipio de Santander es posible disfrutar de productos frescos del campo, integrados en platos tradicionales que conservan el sabor propio de las cocinas rurales del sur de Santander.

Y además, no puede faltar un buen café. “Entre Coromoro y Cincelada Se cuenta con 10 marcas propias de café. Se quiere fortalecer el Agroturismo con recorridos a fincas cafeteras. La economía en su mayoría se mueve por el café”, agregó el gestor social.

¿Cómo llegar a Coromoro, Santander?

Desde Bucaramanga se toma la vía que conduce a San Gil, es un recorrido de 152 kilómetros aproximadamente.

El pasaje en transporte público, desde Bucaramanga hasta Charalá cuesta $32.000. Desde ahí se puede tomar otro transporte hacia Coromoro, son aproximadamente 17 kilómetros y cuesta $6.000 pesos.

Para llegar al centro poblado de Cincelada, ubicado a 12 kilómetros de Charalá, el pasaje cuesta $8.000 pesos y son 12 kilómetros de recorrido.

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