El dólar mantiene una tendencia a la baja desde finales de 2024, presionado por los recortes de tasas de interés de la Reserva Federal (FED).
El mercado cambiario colombiano atraviesa un momento inusual: el dólar continúa perdiendo terreno y se ubica en niveles que no se veían desde hace varios años. La tendencia, que se ha venido consolidando desde finales de 2024, responde a una combinación de factores internacionales y decisiones internas que han fortalecido, al menos de forma coyuntural, al peso colombiano.
En la jornada más reciente, la divisa estadounidense cerró con una fuerte caída frente a la Tasa Representativa del Mercado, reflejando una presión vendedora significativa y un alto volumen de negociaciones. El comportamiento llamó la atención de analistas y agentes económicos, no solo por la magnitud del descenso, sino por la velocidad con la que se ha dado en cuestión de días.
La divisa abrió la jornada a la baja en $3.630 lo que representa una caída de $33,24 frente a la Tasa Representativa del Mercado, TRM, que para hoy se ubicó en $3.663,24. Además, hacia las 8:10 a.m. se había registrado un precio mínimo de $3.630 y un máximo de $3.648.18, a esta hora se habían realizado 22 transacciones por US$18,7 millones.
Un entorno global que debilita al dólar
Buena parte de la explicación se encuentra fuera de Colombia. El ciclo de recortes de tasas de interés en Estados Unidos ha reducido el atractivo del dólar como activo refugio, impulsando la salida de capitales hacia economías emergentes. América Latina se ha convertido en uno de los principales destinos de estos flujos, gracias a tasas de interés relativamente más altas y a un contexto internacional con menor incertidumbre que en años anteriores.
A esto se suma la corrección natural tras el prolongado fortalecimiento del dólar posterior a la pandemia, cuando la inflación global y la volatilidad financiera llevaron a los inversionistas a refugiarse en la moneda estadounidense.
Deuda externa y una apreciación bajo la lupa
En el frente local, la reciente colocación de deuda externa por parte del Gobierno ha tenido un impacto directo en la tasa de cambio. La emisión, una de las más grandes en la historia del país, implicó un ingreso masivo de dólares que posteriormente deben convertirse en pesos para financiar el gasto público, aumentando la oferta de divisas en el mercado cambiario.
Sin embargo, varios expertos advierten que esta apreciación del peso no necesariamente refleja una mejora estructural de la economía. Señalan que el bajo crecimiento, el elevado nivel de endeudamiento y el estancamiento de las exportaciones limitan la solidez de esta tendencia. Desde esta óptica, una caída del dólar impulsada por mayor deuda externa podría representar riesgos a mediano plazo.