Los niños de las provincias santandereanas se convierten en embajadores de sus veredas y barrios. Hoy van con el alma abierta para aprender una nueva lengua, para descubrir que el mundo es más grande que su mapa conocido, pero que en cualquier rincón siempre se puede hablar de lo propio. Cuando el avión despegue dejarán atrás sus montañas, pero en sus corazones seguirá latiendo el sonido de su tierra.
El amanecer de este sábado en Santander no es como cualquier otro. En muchas veredas y pequeños municipios, las cocinas huelen a chocolate caliente y arepa recién asada, pero el aroma no es lo único que flota en el aire: también hay nervios, ilusión y una felicidad que desbordaba las miradas.
Niños y niñas de colegios rurales y urbanos del Departamento, muchos de ellos con manos acostumbradas a la tierra, hoy se suben a un avión por primera vez para viajar a Canadá, donde vivirán tres meses aprendiendo inglés, conociendo otra cultura y, sobre todo, descubriéndose a sí mismos en otro mundo.
Fredericton, la capital de la provincia de New Brunswick, los recibirá con sus calles modernas, sus hojas de otoño temprano y su diversidad de rostros.
Ellos, pequeños embajadores de Santander, llegarán con mochilas llenas de sueños y con el acento dulce de su tierra, ese que ni el frío canadiense podrá congelar.
Esta es la segunda edición del programa ‘It’s Time For Education 2025’, una apuesta de la Gobernación de Santander, en alianza con la Universidad Pontificia Bolivariana, para fortalecer el bilingüismo y abrirles puertas al mundo a quienes han crecido entre cafetales, trapiches y montañas.
Este año, la convocatoria recibió 787 postulaciones y triplicó la participación del año anterior. Los seleccionados -90 estudiantes y 10 docentes- fueron elegidos por mérito, disciplina y talento.

En Canadá, un primer grupo de jóvenes tendrán 15 horas semanales de clases de inglés, pero la lección más grande no estará solo en las aulas. Verán ballenas en St. Andrews, se lanzarán por toboganes en el Quilli Family Waterpark, caminarán por pasillos universitarios que tal vez les inspiren sueños nuevos y se sentarán junto a jóvenes de otros países que, como ellos, están aprendiendo que el mundo es mucho más grande que el mapa que tenían en la cabeza.
De acuerdo con el gobernador Juvenal Díaz Mateus, líder de esta iniciativa: “Yo sé que hoy, al abordar el avión, cada uno de nuestros niños llevará un pedazo de nuestra tierra”.
Mientras sus familias les ajustan las bufandas y les entregan abrazos largos que buscan durar tres meses, estos niños emprenden un viaje que cruzará sus fronteras geográficas.

Parten convencidos de que el inglés será su motivación, pero saben que la verdadera puerta que se abre es la de sus propios sueños. Se van con abrazos que quieren durar 90 días y con un adiós que suena a promesa: ¡Chao, sabemos que les irá bien!
Voces de los jóvenes
Arón Nicolás Méndez Mejía

Si hay algo que Arón Nicolás tiene claro es que quiere hablarles a los canadienses del pan de su tierra.
“En Aratoca hacemos el mejor pan del mundo” asegura, con la certeza de quien lo ha probado caliente, recién salido del horno.
“Voy a contarles cómo lo hacemos y les explicaré que la receta se compone de paciencia y amor”.
Tiene 15 años y está convencido de que este viaje es la oportunidad de “ver con otros ojos” el mundo: “Quiero aprender inglés para contar historias, para poder hablar con personas de todas partes y para que sepan dónde queda Aratoca, mi tierra”, dice, con orgullo.
Fredy Justin Snaider Téllez Ordóñez

Tiene 14 años, es hijo único y conoce como la palma de su mano los caminos polvorientos que conducen a su escuela, en La Paz, la tierra del Gobernador.
“Yo nunca me había imaginado tan lejos de mi casa”, dice con una sonrisa tímida”. Canadá, para él, suena como “un lugar de película. Allá quiero aprender todo lo que pueda, porque después quiero enseñarles inglés a mis amigos”.
“No sé mucho de para dónde voy. Me dicen que es frío y pues tendré en el equipaje una bufanda y una bolsita con tierra de mi vereda, pues no olvido de dónde vengo”, cuenta Fredy Justin Snaider.
Lesly Valentina Téllez Carillo

Lesly Valentina tiene 15 años y una determinación que impresiona. Estudia décimo grado y dice que le emociona tanto como le asusta la idea de pasar tres meses lejos de su familia.
“Es la primera vez que estaré tan lejos de casa, en un país que según me dicen ‘es maravilloso’. Estoy nerviosa, pero al mismo tiempo feliz. Igual, sé que me voy a divertir”, confiesa.
“Quiero aprender inglés para poder estudiar en la universidad y ayudar a mi comunidad”.
En su bolso lleva una foto familiar: “La voy a poner en mi escritorio para no sentirme sola”, dice con cariño.
Joseph Santiago García Vega

A sus 15 años, Joseph Santiago es un joven despierto, de mirada curiosa e inquieta. Cursa décimo grado y asegura que este viaje es “el reto más grande” que ha vivido.
“Quiero conocer cómo es un colegio en otro país, cómo estudian allá”, explica.
“También quiero mostrarles que nosotros, en el campo, aprendemos muchas cosas importantes y que tenemos un mundo bonito que cuidar”.
Antes de partir, conversó con el Gobernador en el escaso inglés que domina en la escuela: “Thanks, gobernador. Lo que no sepa lo preguntaré, porque así es como uno aprende”, le dijo con seguridad.