La Secretaría de Salud de Santander tiene encendidas las alarmas y, por supuesto, se intensifican las medidas de prevención y vacunación.
La Secretaría Seccional de Salud encendió las alarmas tras advertir dos casos sospechosos de fiebre amarilla en nuestro departamento. Se trata de dos hombres procedentes de Antioquia, quienes llegaron recientemente a Bucaramanga. Las edades, nombres y demás detalles de ellos no se suministraron obviamente por por razones de seguridad y de protocolo.
La advertencia fue emitida por el secretario de Salud de Santander, Edwin Antonio Prada Ramírez, quien hizo un llamado urgente a la población a no bajar la guardia y a reforzar las medidas de prevención, especialmente la vacunación, que continúa siendo la principal herramienta para evitar la propagación del virus.
Ante la alerta, se ha intensificado la aplicación del biológico contra la fiebre amarilla, una vacuna incluida en el esquema nacional de inmunización. Esta se administra en una única dosis y ofrece protección de por vida, sin necesidad de refuerzos.
Desde la Gobernación de Santander se informó que la vacuna está disponible en todas las IPS vacunadoras del departamento, dirigida a personas desde los nueve meses de edad, incluyendo adultos mayores de 60 años, especialmente aquellos que vivan, transiten o se desplacen a zonas con alerta sanitaria, sin distinción de nacionalidad.
Durante 2024, la Secretaría de Salud Departamental ha aplicado 53.807 dosis de esta vacuna. Solo entre enero y marzo se administraron 12.507 dosis, reflejando el compromiso de las autoridades en mantener protegida a la población.
Municipios de Santander que están ‘en riesgo’
Actualmente, se mantiene la alerta en 24 municipios considerados de alto riesgo: Barrancabermeja, Bolívar, Bucaramanga, Charalá, Cimitarra, Coromoro, El Playón, Floridablanca, Florián, Girón, Jesús María, Jordán, La Belleza, Landázuri, Piedecuesta, Puerto Parra, Puerto Wilches, Rionegro, Sabana de Torres, Santa Helena del Opón, San Vicente de Chucurí, Socorro, Suratá y Vélez.
Las autoridades territoriales de estos municipios deben garantizar la vacunación diaria, sin barreras para la población priorizada. En el caso de los menores, el personal de salud debe realizar una evaluación médica previa para descartar posibles contraindicaciones.
Las autoridades reiteran la importancia de acudir a los puntos de vacunación y de estar atentos a cualquier síntoma asociado a la fiebre amarilla, como fiebre alta, dolor muscular, vómito o ictericia (coloración amarilla en piel y ojos).
“La prevención es responsabilidad de todos. La fiebre amarilla puede ser mortal, pero es prevenible con una sola dosis de vacuna”, advirtió Prada Ramírez.