David Polanía, hijo de los reconocidos humoristas ‘Polilla’ y la ‘Gorda’ Fabiola, quedó atrapado en medio del conflicto armado entre Israel e Irán durante un viaje turístico a Tel Aviv.

David Polanía, hijo mayor del comediante Nelson Polanía ‘Polilla’ y la ‘Gorda’ Fabiola, está viviendo en carne propia la tensión generada por el conflicto entre Israel e Irán. Su viaje, inicialmente planeado para explorar la cultura israelí y participar en la marcha del orgullo LGBTI en Tel Aviv, cambió drásticamente tras el recrudecimiento de los ataques en la región.

Desde el inicio de las hostilidades, las autoridades han impuesto restricciones estrictas a la movilidad en Tel Aviv. David, al igual que muchos otros visitantes y residentes, ha tenido que permanecer cerca de su lugar de alojamiento debido a la suspensión de todos los eventos públicos, incluida la marcha a la que tenía previsto asistir.

Cuando suenan las sirenas que advierten sobre ataques inminentes, la población debe refugiarse de inmediato. David ha explicado que estos refugios subterráneos se encuentran entre tres y cuatro pisos por debajo del nivel del suelo, y están acondicionados para largas estadías: cuentan con ventilación, electricidad, alimentos, agua, baños y sillas.

Gracias a un sistema avanzado de alerta temprana, los ciudadanos reciben notificaciones en sus dispositivos móviles con hasta cinco minutos de antelación, además de instrucciones precisas sobre cómo protegerse.

A pesar de la gravedad de la situación, David intenta mantener la calma y ha descrito su experiencia como “distópica”. Su retorno a Colombia, inicialmente previsto para el sábado, está en suspenso debido al cierre del espacio aéreo israelí, sin una fecha clara para la reanudación de vuelos.

En medio de la incertidumbre, David y su acompañante colombiano han establecido contacto con el consulado de Colombia en Israel, que ya se encuentra coordinando posibles rutas de evacuación o vuelos humanitarios si la situación empeora. Según ha contado, algunos de los misiles han impactado a unos 15 o 20 minutos del lugar donde se encuentra, en zonas residenciales y centros financieros.

Ahora, David se mantiene a la espera, compartiendo su testimonio como un turista que, sin esperarlo, ha quedado atrapado en el centro de un conflicto internacional de gran escala.

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